martes, 14 de enero de 2014

Jaque


Decidimos firmar un pacto: jugaremos a amarnos, propusiste. 
Ante tu sorpresa, acepté. Desplegamos el damero.

- Amémonos como los protagonistas de este juego: rey y reina. Yo, mataré por ti; tú, pensarás que me proteges - dijiste cual ajedrecista.

-Jaque mate - respondí. - Olvidé jugar en el mismo equipo.


miércoles, 8 de enero de 2014

Microcuento XI - El tiempo en tus pupilas



- Detén el tiempo. Quiero despertar a tu lado cada mañana – me dijiste aquella noche.

Arranqué las agujas al reloj y clavé tus ojos en la mesilla.

- Lo que me pidas, princesa.


lunes, 30 de diciembre de 2013

El sabor de los finales

Dos miradas en la barra de aquel bar confundieron tu sonrisa y mis lágrimas que ahogar.
Dos caricias separaron el "hubiera sido" del "podría ser".

Yo, cometa. Tú, los hilos. Un deseo lanzado al viento.
Ése que aviva el fuego y agita el oleaje. Ése con el que enviaba tus besos y deshojaba margaritas.
Desanduve los pasos y nunca supe si el SÍ llegó a rozar tus pestañas. Descubrí un NO SÉ arañando mis entrañas.

Otros cuerpos me desean con la urgencia que te anhelo. En cambio, tú, preferiste oler los pétalos en otras manos, a expensas de engañar a ese destino que nos presentó una mañana cualquiera y dibujó en mi palma la fina línea del amor. Si te tocaba, se borraría; si la borraba, la tatuaría en la tuya. Pero la quiromancia es un mal sueño.

Desnudar crisantemos alarga el tiempo de espera. Pero siempre llega ese instante en el que decidir con quién huir. Tú ya lo hiciste. A veces, incluso, imagino encontrarme en tu huida.


El deseo contenido en la punta de los dedos.
Conversaciones sin voz.
Paseos bajo unas luces que nos recuerdan que es Navidad.
La pasión escondida en abrazos.
Las fotos que no nos hicimos para volvernos a ver.
Tu perfume en mi vestido.
Agua en las pupilas.
La ingenuidad de creerme capaz.
La inocencia de creerme especial.
El "quiero hacerte feliz" que cambié por "quiero que seas feliz".
Los "te necesito" que nos quedan por decir.
El "te quiero" que, ilusa, creí escuchar.

El dolor de la última mirada.


Esto nos quedó cuando el año se acaba...




sábado, 16 de noviembre de 2013

Ciencias (in)exactas


Me mostraste que el amor es esa ciencia inexacta que se oculta en tus palabras.

Yo, que nunca destaqué en las exactas, terminé siendo una apasionada de la atracción infinita de los cuerpos. Los nuestros. Los que tantas veces soñamos con fundir. Confundir la noche y el día; los sueños y la realidad, que se convierte en pesadilla sin tu aliento; tu felicidad y la mía.
Con ciencia supiste rasgar la coraza, despojarme de los miedos y sentir mi conciencia palpitar en tus manos.

Ahora, yace en cualquier rincón. Buscando el calor de tus manos, esas que sin tocarme erizan mi piel, esas con las que fabricamos... aviones de papel.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Vérsame


Sedienta de tus besos
cada noche, a cambio,
me ofrecías tus versos.


Ahora, vacío vasos buscando tus poemas. Cualquier día.

Ahora, emborronas carmines buscando mis besos. Cualquier noche.


martes, 5 de noviembre de 2013

Microcuento VIII

Bastó mirar por el retrovisor para contemplar la más bella historia de amor en el baile de tus pupilas.

-Tenga, señorita, su coche ya está arreglado.

El roce de tu piel al coger las llaves, entre mis dedos... el más fugaz de los finales.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Limbo de verano


Tuvieron que pasar catorce veranos para volver. Las calles habían cambiado; nuevas fábricas erigían humeantes chimeneas, fríos edificios de oficinas donde hubo majestuosos portones. Me adentré en los jardines del parque, guiada tan solo por el perfume de aquellas rosas que tantas promesas regalaron, el murmullo del estanque en el que hundimos barcos y sueños y el gorjeo de los pájaros vigilantes de caricias.
El pueblo era otro. Pero allí estaba nuestro banco. Deslicé la mano bajo la tabla quebrada. ¿Qué esperaba encontrar? Parecía increíble que siguiera allí, imperturbable. Aquel ajado recorte en el que apuntamos nuestra próxima cita; vano juego de niños. 05/07/13.
Noté unos pasos a mi espalda. De pie, con ese aire bohemio que siempre combinó con mis ganas de quererte, estabas.

Torbellinos de otoño derribé, ocasos de diciembre quemé, cada mañana de abril soñé. Estás. Te debo, me debes, catorce veranos de besos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Heart & Head



Si dudas entre lo que debes y lo que quieres, jamás eches un pulso. Sería un estúpido intento por engañar tu conciencia. El querer siempre gana la batalla, antes incluso de saber que va a lidiarla.

Si dudas...échalo a suertes.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Microcuento V


Esta vez, el insomnio había perdido la batalla. 
Por eso me desperté sobresaltada, lavé mis ojos con agua fría y me senté a ver la teletienda.

Era eso o soñar contigo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Lecciones



Aprendí Me enseñaste...
... que la única manera de no perderte era descubrirte cada día,
y que las mejores promesas son las que se cierran con un beso.

Me enseñaste Aprendí...
... a borrar las pisadas compartidas y negar las heridas de tu ausencia;
pues la única forma de olvidarte...admitir que el olvido no conoce tu nombre.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Microcuento IV




Tuvo que dejar de sonar el teléfono

para que empezara a soñar sus llamadas.


El poder de un simple trazo basta para convertir una sencilla realidad en la más ansiada ilusión.
Caprichosa letra eñe...



miércoles, 28 de agosto de 2013

No hacer también es hacer






¡Maldita sea!
Deberías empezar a plantearte dejar de hacer lo que no haces para que pueda dejar de echarte de menos.
Pues eso. Hazlo.

lunes, 19 de agosto de 2013

Microcuento II




No me despiertes del cuento con un beso...

...bésame para vivir despierta este sueño.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Microcuento I



Gritó los silencios
 
Soñó los recuerdos
 
Y, sólo entonces, comenzó a olvidar ... que le echaba de menos
 
 

Volver sin haberme ido

 
 
Las puertas vuelven a abrirse. Realmente, jamás estuvieron cerradas; si acaso, entornadas. 
Nunca podría haber soportado la idea de abandonar el hogar en el que todo tipo de emociones tienen cabida. ¿Por cobardía? Quién sabe, siempre resultó más fácil escalar con arnés. Quizá, simplemente, necesitaba tomar distancia.
 
Han tenido que pasar casi dos años para regresar. Las migajas de pan del camino ya habían desaparecido, pero no las necesité. Al final, las ilusiones se convierten en el norte más fiable de cualquier brújula.
Dos años en los que los cambios han sido una constante y los sentimientos....un baúl desordenado y rebosante, un loco tiovivo sin tiradores.
 
Vuelvo para habitar mi cueva. Tras un lavado de cara y una mano de pintura, prometo tener siempre café recién hecho para cuidar las visitas. No aseguro actualizaciones constantes, no quiero imponerme obligaciones, quiero tan solo resguardarme allí donde el recuerdo siempre tuvo la última palabra.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Promesas cumplidas

Nos conocimos hace apenas 2 años. Nos despedimos hace casi 2 años. Compartimos 10 mañanas y muchas palabras.

Nombre: M.
Habitación: 214
Edad: 59 años
Diagnóstico: cáncer terminal

- Buenos días, M. ¿Cómo se encuentra hoy?- Así comenzaban nuestras diarias conversaciones, mientras abría la puerta de su habitación.

M., siempre tan educado, atento, inteligente, cariñoso, prudente y con un inagotable sentido del humor.

- No deberías curarme. Tienes unos ojos preciosos que no se merecen ver algo tan desagradable- me respondiste la primera vez que me acerqué con el carro de curas a tu cama.

- ¡Y usted no debería decir bobadas!. Anda, no se imagina la cantidad de heridas de todo tipo que curamos al cabo del día- le mentí. Realmente nunca había visto algo así. Ese maldito cáncer, que incluso le impedía mover el cuello, sangraba, supuraba y olía como nunca antes había visto. Sin embargo, me creíste, o hiciste que te creyera, y desde aquel día ya sólo querías que fuera yo quien te curara.

- Tienes manos de ángel - nunca le faltaron las buenas palabras, incluso cuando las lágrimas de dolor y desesperanza surcaban sus mejillas. - Pones tanta delicadeza que a veces pienso que seré capaz de recuperarme.

- Y es eso lo que debes hacer. Pensar en ganar este pulso. ¿Sabes? He hablado con tu familia. Tienes una mujer y una hija maravillosas. Te adoran.

- Yo también a ellas, pero no quiero verlas llorar cuando les digo lo feliz que me han hecho. No les gusta notar en mis palabras un tono de despedida.

- No es malo llorar. Sólo se hace por aquellas personas que son importantes en tu vida. Por cierto, este fin de semana no vengo. Me han dicho que vas a tener una visita familiar multitudinaria. ¡Vas a estar entretenido!

- Sé que me muero.

- ¡Pues menudos planes divertidos te buscas!, eh? - le guiñé un ojo.

- Un placer conocerte. Estoy convencido de que serás una buena enfermera.

- Muchas gracias, M., pero temo decirte que vas a tener que aguantarme mucho tiempo - te sonreí.

- ....

- Prométeme que el lunes me contarás lo grande y lo guapa que está tu nieta. Ya le diré a mis compañeras que no te den mucho la lata - te dije, cómplice.

- Te lo prometo - ¿dónde estaba el brillo de tu mirada?

El lunes a las 7:50 h llegué a la planta. Reinaba ese silencio pesado y espeso que acompaña a la muerte. No, no podía ser. Pero era; sólo tuve que mirar a tu mujer. Nos abrazamos.

- Acaba de irse - sollozaba.

- Cumplió su promesa - le susurré.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Diez años después

-Me ha alegrado mucho volver a verte. Han pasado tantos años....

-Casi una década. Te he echado de menos.

-¿Desde cuándo eres tan sentimental, el chico frío de aspecto serio? Además, no te pegan los cumplidos.


-No es ningún cumplido. Siempre he estado... enamorado de ti - le temblaban las manos.

-¡Pues vaya forma la tuya de demostrarlo! - respondió.


-Tienes razón. Jamás hice nada por demostrártelo. Incluso puede que todo lo contrario. Pero eso no significa que no sintiera nada por ti. Si pudiera cambiar el pasado... ¿crees que no lo habría hecho ya?

-Mira, si esto es una broma, no tengo ganas de escucharla. ¿Acaso sabes el daño que me hiciste? Y, ¿por qué me dices esto ahora? ¿Pasabas por aquí y no se te ocurrió ningún otro plan más divertido? - le preguntó sarcásticamente.


-Porque me he dado cuenta de lo importante que eres para mí.

-Siempre fuiste tan complicado...


-Sé que no tengo derecho a entrometerme en tu vida. Quizá hasta ahora no he reunido el valor suficiente para pedirte perdón.

-¿Y para pedirme perdón cruzas el país diez años después? ¿No hubiera sido más fácil descolgar el teléfono? Ah, no, seguramente te habrás desecho de mi número hace tiempo. O simplemente, podrías haberlo dejado pasar. 10, 20, 30 años; qué más da, no? ¿Desde cuándo te importó lo que yo sintiera?


-No seas tan cruel. Un día, de repente, desapareciste. Pregunté por el barrio, a los amigos, pero parecía que te habías esfumado. Y en todo este tiempo no ha habido día que no piense en ti, noche que no me haya perdido buscándote en sueños, ahogando remordimientos en la barra de cualquier bar.

-Sí, me fui. Me fui en busca de un nuevo futuro en el que tú no estuvieras presente. Nuevos estudios, nuevo trabajo, nueva ciudad, nuevos amigos... buscando en vano nuevos recuerdos. Otra vida. Cada noche, un hombre distinto en mi cama, en busca de aquél que borrara por completo tu rastro. Pero nada. A tantos mentí por engañarme a mí misma. Perseguía siluetas que me recordaban a ti, buscaba tu mirada en cada rostro, tu compañía en cada ausencia. Casi 10 años intentando olvidarte y ahora apareces, para recordarme que de nada ha servido esta lucha, pues te deseo como el primer día. Eres un cabrón. ¿Qué pasa? ¿Que te has cansado de tu nueva vida y quieres regresar como si nada? Los años de juventud ya pasaron. ¿Qué le has dicho a tu mujer? ¿Que salías de viaje de negocios?


-No hay nadie que me espere a mi regreso. No hay nadie más. Sólo tú. Sí, yo también he conocido a mujeres hermosas, de esculturales cuerpos...pero miradas vacías. Sólo te quiero a ti. Pero supongo que tú sí compartirás tu vida con alguien. Envidio a ese afortunado. Déjalo todo y vente conmigo. ¿Desde cuándo te importó la opinión de los demás?

-Sabes que me importa poco. Y te equivocas. No hay nadie más. Aprendí a manejar la soledad como mejor compañía.


-Cierra los ojos. Volvamos a ser esos adolescentes que se espiaban desde el balcón creyendo que el otro no le veía, que compartían viajes y risas. Déjame hacerte todo lo feliz que no te hice.

-Ojalá para ti no hubiera sido más que un polvo. Quizás así podría haberte olvidado. No te guardo rencor. Te esperaré en este mismo banco dentro de otros diez años.


-Pero...

-Pero nada. No importa en qué ciudad, bajo qué cielo, si me amas volverás a encontrarme.

lunes, 29 de agosto de 2011

Vida de perro

Observo a Eco. No conoce la pereza. Su enérgico rabito, rebelde a cada instante, indica su siempre disposición a salir, jugar y correr en cualquier momento.

Vive el presente. A pesar de su capacidad predictiva, no parece pre-ocuparse, prefiere ocuparse. Recuerda su pasado, muestra de ello es la memoria que tiene, por muchos años que pasen, recordando dónde se cayó, dónde le riñeron o dónde corrió tras aquella preciosa perrita. Y, sin embargo, no se ancla a él. Cada día, una nueva aventura.

Su lealtad absoluta no conoce límites. Sentir cómo se cobija entre tus piernas, cómo te lame las heridas o reposa su cabeza en tu regazo es la más sincera y fuerte promesa de que jamás te traicionará.

Me pregunto si los animales con los que he convivido han sido felices a mi lado. Miro los melicéricos ojos de Eco y, antes de que pueda reaccionar, me da un lametón en la mejilla.
También él se tumba en los mismos sitios en los que tú lo hacías. Me gusta pensar que siente tu huella, al igual que yo noto que sigues correteando por la casa, ladrando cada vez que suena el timbre, tumbándote junto al brasero en invierno o esperándome tras la puerta cada vez que salgo.

¿Dónde estás si no te has ido?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Azul

Abro los ojos. Azul. Silencio. Parpadeo. Grandioso azul. ¿Cyan?. Un susurro. ¿La brisa o las olas? Inclino la cabeza. Azul. ¿De Prusia?. El mar. ¿O es al contrario?

No sé desde cuándo estoy aquí. Un libro sin prólogo ni epílogo. ¿Es imprescindible?. Ésa es la vida que recordamos. Unas veces, detalladamente capitulada; otras, una amalgama de palabras que sólo para el autor tienen sentido. Casi siempre.

Respiro lentamente. Nunca experimenté tanta paz. O quizá lo hice en esas primeras páginas. Así, todo parece más fácil. Pero... ¿importa todo?. Da igual, ahora quiero estar aquí. En silencio, los estímulos parecen concentrarse en cada sentido. Nunca antes te habías percatado del dulce roce de los rayos de sol; esa voz que siempre has oído, hoy resulta la más bella melodía; puedes escuchar cómo avanza esa nube perdida en la inmensidad; este beso es la mejor medicina.

Atardece.

Todo está como lo dejé la última vez. Sin embargo... parece que algo ha cambiado. Quizás todo. Quizás nada. Olvidos o recuerdos. Nacimiento o muerte. ¿Acaso los extremos no pueden llegar a tocarse hasta confundirse?

Azul.

A base de hubieras, se construye una vida para destruir otra. Creación-destrucción.

lunes, 25 de julio de 2011

¡Maldita nave nodriza!

Tras pasar un tiempecito de las siempre deseadas vacaciones con operarios en casa, no puedo decir más que..........



¡MALDITA NAVE NODRIZA!