
El verano, estación de viajes por excelencia, de kilómetros en la maleta e ilusiones en el corazón, de recuerdos y anhelos, de anécdotas y romances. El moleskine de la vida.
Coches, autobuses, aviones y algún que otro ferry. Estrechos caminos de piedra, anchas e interminables autopistas, marejadas y oleajes, solitarias estaciones, despedidas y bienvenidas.
Accedo al último vagón del tren. Tomo asiento, la mirada perdida en dirección contraria al trayecto que nos queda por delante. Quizá la vida sea como el paisaje que se extiende frente a mí: puedo ver lo que voy dejando atrás, cada vez más imperceptible, mientras que el futuro me resulta incierto.
Todo tren tiene un destino y todo viaje suele ser de ida y vuelta. Lo importante es que ese tren, como la vida, nos lleve por el camino que buscamos.
ResponderEliminarBesos viajeros.
LUISMI, me alegro que, al menos esta entrada, no tengas problemas para leerla.
ResponderEliminarSea cual sea el camino que transitemos, lo maravilloso de cada viaje es que nunca vuelves de la misma manera de la que te fuiste. La maleta siempre vendrá más cargada: de recuerdos, de imágenes, de vivencias y conocimientos.
Besitos!!
Pues la vida es un constante viaje y la mejor forma de encararla es de aquella forma.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un día alguien dijo que el tren es un símil de nuestras vidas, vamos compartiendo asiento y vagón con diferentes personas, algunas suben y permanecen poco tiempo a nuestro lado, pues se bajan en cualquier estación próxima; otros nos acompañan casi hasta el final de nuestro recorrido...
ResponderEliminarMis saludos y MUCHAS GRACIAS por tus palabras de apoyo.
Besos
Llenar la maleta es todo magia, eso significa viajar a lugares distintos. Caminar por la vida es así. Llenar y vaciar la maleta, sin saber que viene, pero bueno, guardamos lo bueno y mejor de cada instante. Un beso enorme, hablamos.
ResponderEliminarLUIS, sigamos contando kilómetros, recorriendo caminos y almacenando vivencias!
ResponderEliminarUn abrazo!
AKASHA, bonita y acertada comparación. No siempre podremos elegir nuestros compañeros de viaje, pero muchos de ellos serán importantes en nuestro viaje. Me alegro de que coincidamos en este vagón bloguero.
ResponderEliminarBesitos!
SUSO, quizá el mejor equipaje de viaje siempre va con nosotros, y es que no hay maleta más completa e imprescindible que nuestra memoria, ni mejor mapa que nuestro corazón.
ResponderEliminarUn besazo!
bonita apreciación de la vida, un simil perfecto! (y un bonito estado para el facebook jaja)
ResponderEliminarme quedo con esa frase que me ha gustado mucho.
abrazos!!
JOSE CARLOS, gracias por hacer parada en esta estación. Es un placer compartir el viaje contigo!
ResponderEliminarBesitos!
Mónica niña, vuelvo de las vacaciones y veo entradas pasadas que me he perdido y me encuentro con esta maravilla. Creo que hasta el momento es lo que más me ha emocionado de lo que te he leído. Quizás por su mensaje, por su minimalismo, por su certeza y su tallado poético. De verdad, fantástico.
ResponderEliminarUn beso
Qué bonito Moni, me encantó el final. Todo un acierto su definición, besitos shula!
ResponderEliminarRAÜL! Qué bien que ya estés aquí, se te echaba de menos!!
ResponderEliminarSon un honor y un regalo maravilloso tus palabras. Mientras al menos a una sola persona le agrade, le haga reflexionar o al menos experimentar gratas sensaciones con su lectura, este blog merecerá la pena.
Un besazo enorme!
Gracias, MIGUEL!
ResponderEliminarComo a tí te gustan las citas tanto como a mí, te dejo una que leí hace un par de días en el libro "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo", de Albert Espinosa, y que viene a dar una muy ocurrente definición-comparación de la vida: "Nunca se sabe qué encontrará uno tras una puerta. Quizá en eso consiste la vida, en girar pomos".
Un besino!!