sábado, 11 de diciembre de 2010

Sólo hoy

10/11/2010

Algún día podría ocurrir. Sólo era cuestión de tiempo. Y aún así, nunca estamos preparados. Ansiaba la llegada de ese momento de forma contradictoria. Por un lado, el miedo a confirmar un diagnóstico; por otro, el anhelo y la esperanza de un buen y fácil pronóstico.

Pero esta mañana mi corazón latía extremadamente acelerado, y el temblor de mis dedos dejaba ver un anómalo nerviosismo. Sobre la mesa reposan unas palabras de Concepción Arenal: "el hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído". Pienso en su poder premonitorio.

Camino al hospital, perdida entre la masa de estudiantes que a esa hora ocupa el autobús, me apetece escuchar una canción que anime el trayecto. "Mineápolis" suena en el iPod. Mis pies se dejan llevar rítmicamente mientras tarareo; hoy no me importan las miradas.

Buscamos desenfrenadamente conocer la verdad, aun a sabiendas de que puede hacernos mucho más daño que una omisión. Solicito que las palabras sean lo más sinceras posible, nada de adornos o bellos escenarios que disfracen el mensaje. "Vamos a intentar mantener la permeabilidad el máximo tiempo posible antes de producir un destrozo".

No sé si agradecer su sinceridad o salir corriendo, pero mis siempre fríos y paralizados pies no me dan opción. El agua se acumula tras unos maquillados párpados; sus secas raíces la absorben, tan sólo una gota logra escapar. Quizá era el alimento que mis ojos necesitaban.

Miradas perdidas. Oxigenados silencios. Compartido desconcierto.

Ausente, salgo a la calle. Infinidad de pruebas me esperan. Y yo, ¿qué puedo esperar? Desilusión, premura y preocupación me invaden. Y ahora, ¿qué? Como una marioneta a la que hayan cortado la última cuerda que, a duras penas, la mantenía en pie, me desplomo ante un futuro que jamás conocí, una vida sin guión. Vulnerabilidad en su máxima expresión.

Mientras mis ineptos dedos se enredan en un intento por volver a anudar los hilos que me permitían el movimiento, no puedo más que recordar aquél falso pero ingenioso epitafio que adjudicaron a Groucho. Y es que, al menos hoy, "perdonen que no me levante".


10/12/2010

Los días se consumen como una incendiada mecha. La desazón y la alegría luchan por ser quienes la prendan.

Palabras que escuché, consejos que almacené y cariño que recibí, se encargan de recordarme que si alguna vez lo conseguí, hoy también puedo hacerlo. ¿Y mañana? ¿Qué importa? Mañana....no sé.

jueves, 28 de octubre de 2010

Reencuentro

He vuelto a verte.

Esperé, al menos hoy, a que el semáforo se pusiera en verde para regresar a casa. Tenía prisas, siempre voy corriendo a todos sitios, pero decidí esperar al muñeco verde. Y justo al girar la esquina....he vuelto a verte.

El tiempo se ha parado durante unos segundos. No había coches, ruidos ni transeúntes alrededor. Unos segundos tan sólo para las dos.
Tu mirada te ha delatado. El brillo de tus ojos caramelo, redondos y alegres de antaño, se ha cruzado con los míos, buscándome, y me ha atravesado.
Sin pensarlo me he lanzado a abrazarte, a rascarte la barriga y sentir tu calorcito, ése que te hacía parecer una estufa. Corro a desatar esa correa que rodea tu delgado cuello y es entonces cuando me encuentro desubicada. Un señor de aspecto bonachón dice ser tu dueño. Jamás me gustó esa palabra.

-Buenos días. Disculpe, me ha recordado tanto a mi perrita que no he podido contenerme.
-No te preocupes- me sonríe. -Es muy desconfiado, por eso me extraña que no haya sido arisco contigo.

No quiero decirle que sé que me has reconocido. Me tomaría por una loca. Me he dado cuenta de que el color de tu pelo ha cambiado, tus manchas han desaparecido y has crecido de tamaño.

-Los Fox Terrier son así. Pero hay que saber entenderlos-le respondí.
-Es un regalo. Me han dicho que es un cruce. Al parecer uno de los padres es un perro de agua.
-Y la madre es Fox Terrier -le respondo sin dudar.- Es un perro precioso, y seguro que muy listo. Cuídelo, por favor.

El señor me promete que lo hará. Me despido de él. Pero de tí.......de tí jamás he podido hacerlo. El hombre te da un pequeño tirón de la correa para que le sigas, pero nosotras aún seguimos con los ojos clavados la una sobre la otra.

-¡Perdone!-tengo que alargar un poco más la conversación, aunque sólo sea una pregunta más. -¿Vive por aquí cerca? Es que... es la primera vez que veía a este perro tan bonito por aquí.
-No mucho, pero suelo sacarlo a pasear por estos parques.
-Bueno, entonces supongo que nos veremos en alguna otra ocasión. ¡Encantada!

Ahora, tengo la esperanza de volver a verte de nuevo. Sé que nunca nos abandonaste, pero resulta tan duro no tenerte cada día... Hoy, me has hecho un poquito más feliz. Gracias por venir a mi encuentro.

domingo, 17 de octubre de 2010

Pi, pi, piiiiiii....

Aquella llamada de teléfono fue una puerta en mi camino. Si descolgabas, yo la abriría. Pero la puerta permaneció cerrada. Entonces, creí que ésa era la única vereda y, en este caso, seguirla se me había negado.
¿Y si me equivoqué al marcar los números? Podría haberlo intentado otra vez. Sí, podría, pero soy mucho más impulsiva, y una segunda llamada hubiera supuesto premeditación y restado espontaneidad.
Más tarde, comprendí que aquel teléfono que comunicaba sería una vía de escape, la puerta de emergencia que me permitiría volver a coger aire puro.

Para tí, esa llamada jamás existió. Quizás, incluso jamás existí.

viernes, 8 de octubre de 2010

Sunshine Award

Esta mañana he recibido este regalo cargado de luz. Alfonso ha querido iluminar mi mañana de este nublado y lluvioso día de otoño.
Ahora me toca a mí hacérselo llegar a 12 amigos blogueros. Ahí va:

-JOSÉ CARLOS, inagotable luchador y cumplidor de sueños. Sus acertados comentarios cargados de sentimiento hacen que mereciera la pena crear el blog. Su gran corazón y su don musical nos trerán dentro de poquito una maqueta maravillosa.

-MARIO, por fotografiar los más recónditos rincones, rescatar los gestos que a los demás nos pasan desapercibidos y saber crear un ingenioso texto para cada imagen. Y, además, es una bellísima persona.

- RAÜL, paisano trovador, no hay verso que se le resista. Ingenioso, simpático e imparable creador de belleza en palabras.

-JORGE, reciente bloguero con mucho por decir y mucho más por cantar y crear con su inseparable guitarra. Dulce corazón que deja su impronta en todo aquello que hace.

-SUSO, por ser un gran amigo aun en la distancia, por su fortaleza y buen ánimo para salir de cualquier situación, por descubrir los bellos paisajes de antaño pintados en color sepia en el baúl de la memoria.

- JOSE MANUEL, poeta, cantante y creador de sueños y sonrisas. Sabe exprimir la vida para regalarnos los mejores zumos y guarda versos en sus pupilas.

- CARLOS, imparable y ocurrente. Lo mismo te pone puntos que arregla unos acordes o te pinta la pared del salón.

-AMADA, compañera de faena y amiga. Tras su aparente timidez esconde una bomba de relojería. Su risa contagiosa y sus acertados puntos hacen que siempre se la recuerde. Ambidiestra, escribe con la izquierda y recorta con la derecha. Mente exquisita, sus escritos a veces tan sólo los entiende ella, pero tiene algo que engancha.

-LUISMI, sé que ya has recibido este regalo de manos de un gran amigo en común, pero eres una persona clave y no podía dejar de otorgártelo. Siempre atento a las necesidades de los demás, no te faltan los detalles y el sentido del humor para hacer frente a todo tipo de situaciones y que ningún día sea gris.Muchas gracias por todo.

-GUS, una estrella cuya luz no conoce límites. Sus diseños traspasan para colarse en el corazón. Optimista y vital, sabe dibujar sonrisas.

-AGUSTÍN, por su enérgica poesía y mente inquieta. Sorprendente, escribe, realiza cortos, habla alemán y aborda todo aquello que se le ponga por delante. Fue una grata sorpresa encontrarlo por la cantidad de pensamientos y situaciones que compartimos.

- MIGUEL, aunque me consta que ya lo has recibido, creo que te lo mereces infinidad de veces. Por tu realista, sensible, en ocasiones duros pero siempre ciertos pensamientos que nos regalas en el blog. Posees la fortaleza para superar situaciones difíciles, y la dulzura para saber apreciar y disfrutar con los más pequeños detalles. Las notas que se desprenden de tu guitarra hacen que el corazón más imperturbable quiera bailar al son.


Este regalo trae consigo 12 preguntas que toca responder y añadir otra más de nuestra cosecha:
1.- ¿Te llevas bien con tu suegra? jaja, claro!
2.- ¿Cuál es tu reto? Conseguir que los instantes de felicidad sean los que más predominen a lo largo del día.
3.- ¿Qué le dirías a tu jefe si te tocara la lotería? Ahora no tengo jefe, pero echando la vista atrás, supongo que le mandaría un imán para la nevera desde Honolulú
4.- ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo? Hay mentiras y mentiras piadosas, pero supongo que me pondría alerta y no pararía hasta saber la verdad.
5.- Si se quema la casa y sólo puedes salvar una cosa. Una caja de recuerdos.
6.- Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces? Depende del lugar y de lo que pretenda hacer allí.
7.- ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío? Medio vacío, aunque mis buenas dosis de humor negro hacen que el nivel de la botella se eleve
8.- Te encuentras con una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides? Salud, amor y felicidad, total ná!
9.- ¿Qué te llevó a escribir un blog? La necesidad de descongestionar la mente y el poder curativo de la escritura
10.- Si fueses un dinosaurio, ¿cómo te llamarías? uff! pero sería vegetariana seguro, que eso de la carne cruda... :D
11.- ¿Querrías cambiar algo de tu pasado? Ojalá hubiera estado en mi mano impedir que ocurrieran ciertas tragedias...
12.- ¿Cual es tu sueño? no dicen que si lo dices no se cumplen??jeje
13.- ¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho? alguna que otra "monicada" quedará en el recuerdo de algunos, pero no suelo avergonzarme. Soy bastante comedida.
14.- ¿Con qué "1º vez" de tu vida te quedas y por qué? imposible quedarme con una, pero todas están relacionadas con la familia.
15.- ¿Te acostarías con alguien por una apuesta? No, rotundamente.
16.- ¿Aceptarías una proposición indecente? Si la acepto es porque no me resulta muy indecente.
17.- Si hicieran un peli de tu vida, ¿cómo se llamaría? Karma
18.- ¿Cuál es tu mayor defecto y cuál es tu mayor virtud? En mi caso, ambos podrían considerarse tanto defecto como virtud, y son el perfeccionismo y la sensibilidad.
19.- ¿Alguna vez has estado de pie bajo la lluvia, con los ojos cerrados, simplemente, o has pasado un tiempo mirando a la Luna, o las olas, o la puesta de sol? Por supuesto! y es de lo más reconfortante.
20.- Si pudieras tener cualquier superpoder, ¿cúal sería? el poder de la curación
21.- Crees que el destino está escrito, o que cada persona escribe el suyo: Es un tema complicado. Creo que un sencillo esbozo ya está dibujado, pero el dibujo final será uno u otro dependiendo de las elecciones y decisiones que hagamos a lo largo de nuestra vida.
22.- ¿Si te pudieras cambiar por alguna persona, por quién sería? por nadie. Ninguna vida es idílica y hay aspectos y personas en mi vida que no podría perder.
23.- ¿Cuál es tu día perfecto? Aquél cargado de momentos de felicidad, rodeada de la familia y personas a las que más quiero, con tranquilidad y sin el estrés y las preocupaciones del día a día.
24.-
¿Que personaje (músico, poeta, escultor) admiras por encima de todo y por qué? Aquí voy a barrer para casa. Admiro a mi hermana, pintora y escultora. Admiro su trabajo pero mucho más su persona, su esfuerzo diario, su tesón y su fortaleza, su sensibilidad que queda reflejada en todo lo que hace, su madurez, bondad y sonrisa que tanto le caracteriza.
25.- ¿Crees en la vida después de la muerte?

domingo, 3 de octubre de 2010

16 años después

16 años separan una foto de la otra. 16 años repletos de sueños, anécdotas, aprendizajes y vivencias. Recuerdos. Hace 16 años, Kimba se encargó de enseñarme que el amor ilimitado e incondicional no se establece sólo entre personas, sino también entre éstas y los animales. Ya desde pequeña conviví con patos, hámsters, pollos, peces, pájaros, gusanos de seda e incluso grillos, pero fue ella quien me descubrió un sentimiento nuevo. Un sentimiento que, una vez se apoderó de mí, no ha hecho más que crecer.

Hace 16 años, kimba descubrió la playa por primera vez. Fue en la playa de Melides donde se dio sus primeros chapuzones, retozó en la fina arena, corrió tras un frisbee o ladró a las olas que amenazaban con mojarla. Así quisimos retratarla en la foto, pero con tan sólo 4 meses era tan revoltosa que mi hermana y yo tuvimos que sujetarla.

16 años después de esa primera foto, Eco, el miembro más joven de la familia conocía la playa. La misma playa que viera disfrutar a Kimba en su día. Mi hermana, 16 años más vieja :D, y con un corazón capaz de amar, como ella nos enseñó, 16 veces más, no podía dejar pasar la ocasión para fotografiar ya no sólo un precioso atardecer, sino también recuerdos.

16 años han pasado ya...


jueves, 30 de septiembre de 2010

Cuestión de pasta


Esta mañana, cuando he abierto el armario de los dulces (sí, soy una glotona y los dulces me pierden) para ponerme a desayunar, una absurda cuestión me ha dejado cavilando:

¿Por qué, si dejas una bolsa de magdalenas abiertas, éstas se ponen duras y, si fueran galletas perderían su textura crujiente para convertirse en una blanda oblea?

En fin, mi humeante café me espera....

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Nada sigue igual

Decides irte a dormir. Inicias el ritual: comprobar que las luces están apagadas, la puerta cerrada y la persiana de tu habitación a media altura; cepillarte los dientes, enjuague bucal incluido, lavarte la cara, ponerte el pijama y... Y ponerte frente al espejo. Antes solía mirar fijamente, mis ojos reflejados parecían penetrarme con una fuerza helicoidal que me aleja y hace desconocer mi reflejo, para posteriormente volver de ese trance, de los subterráneos del alma, y reconocer a quien me mira. Desde aquel otro día, aprendí a observar y revisar de otro modo; debía asegurarme de pasar una noche tranquila o, por el contrario, permanecer en un estado de preocupada vigilia.

El miedo se convirtió en intranquilidad. Es curioso cómo, lo que en condiciones normales te supondría un sufrimiento o desazón, se convierte en práctica habitual que debes sobrellevar cuando el ¿sino? te sorprende en tu rutinaria vida.
Así, de una noche para otra, tuve que añadir un detalle más al nocturno ritual. Nocturno pues es la penumbra la que enturbia los anhelos, emborrona las esperanzas y descubre los temores. Una gota, tan sólo una necesito ver caer por la cara interna de mis mejillas para meterme entre las sábanas con una sonrisa y la alegría organizando mis planes para la mañana siguiente.

Algo ha cambiado. A los ojos de cualquier eminente especialista en la materia las diferencias serían mínimas, apenas apreciables; máximas para mí. Sé que no todo sigue igual, nada permanece inmutable, mucho menos cuando de células se trata. Difícil explicación, intensa sensación.

La intranquilidad se convierte en miedo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Complacencia

Desear o complacer. Agradar o disfrutar. Inherentes en ocasiones, tan distantes en otras. Diversos frentes abiertos convergen en un mismo origen, ese frente que palpita dentro de cada uno y que, paradójicamente, solemos descuidar más, dilatando en el tiempo su cuidado. Pero, ¿hasta cuánto puede resistir, confiando sus deseos al azar?

Puede llegar el día en que el hastío, el egoísmo, o quizá el tomar conciencia de que la vida se nos escapa, sin remedio ni freno, entre los dedos, siempre de otros, de aquellos que imperceptiblemente un día jugaron a enredar los hilos de esta marioneta, sorprendentemente decidamos satisfacer nuestras ansias, dejando en la sombra esas voces que nunca nos abandonaron.

Será entonces cuando no importarán los sacrificios de antaño, los desvelos y atenciones, las responsabilidades agenciadas que jamás nos pertenecieron, los detalles que nunca faltaron pero que no por ello dejaron de suponer esfuerzos y tantos gestos, caricias y favores, pues cuán rápido se olvida la generosidad que nos regalan y, sin embargo, quedará grabado a fuego en nuestra memoria el instante en que dejemos de ser receptor de una actitud que nunca debió considerarse obligación.

Escucho tu voz: "Cuanto más intentes complacer a los demás, menos complacerás tus deseos".

martes, 31 de agosto de 2010

Infinito + 2

Traeré el calor entre mis dedos, para que tu piel jamás conozca la dureza del invierno.

Mis pupilas recogerán los paisajes más bellos, y así, cuando crucemos nuestras miradas, crearemos los escenarios de esos sueños que aún nos quedan por vivir.

Mis labios te susurrarán la música de los mares, con esa enigmática paz que caracteriza a las caracolas.

Cada noche te soñaré,
cada día te recordaré,
cada instante...
te añoraré.

En cada vida,
te amaré.

viernes, 27 de agosto de 2010

Los Amarillos


¿Quiénes son los amarillos?

En esta entrada vuelvo a nombrar a Albert Espinosa, ya que sólo él podía ser el creador de este magnífico término.
El último libro que este verano ha puesto en mis manos, bueno, no, he sido yo la que ha ido en busca de su lectura, ha sido "El mundo amarillo", de Espinosa. Y precisamente de ahí es de donde me he permitido el lujo de extraer este concepto para, de una u otra manera, poder ayudar a extender este término que seguramente todos hayamos experimentado pero pocos hayan puesto nombre.

¿Quiénes son los amarillos?

Una buena definición sería: Persona especial en nuestra vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse con los amarillos es el cariño, la caricia y el abrazo. Hay 23 en nuestra vida. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad.

Los amarillos no son fruto de la casualidad. Los amarillos se sienten, notas que puede serlo. Resulta curioso y puede que difícil de comprender por qué un desconocido que hasta hace dos minutos no formaba parte de tu mundo, después se convierte en parte tuya, te entiende más que cualquier persona de este mundo y notas que te ayudan de una manera tan profunda que te sientes comprendido e identificado.

Esto es tan sólo una pincelada de todo lo que puedes descubrir en "El mundo amarillo. Si crees en los sueños, ellos se crearán".

¿Quieres ser mi amarillo?

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Somos lo que recordamos?

¿No recordar todos los instantes que antaño compartimos significa comenzar a olvidarte? ¿No existe una copia de seguridad de los recuerdos?

Si no consigo hilar todo aquello que un día vivimos, nuestra historia no será más que un amasijo de recortes que ni siquiera sé ordenar.

¿Y si lo que recordamos es la cara opuesta de una realidad que jamás volveremos a revivir? ¿O es que mi mente no es más que una productiva fábrica de oasis que sacian mi sed de un mundo nuevo?

No puedo soportar la idea de que algún día podamos observar viejas fotos como si éstas no pertenecieran a nuestros álbumes, sin recordar el motivo de nuestras alegres sonrisas en aquella imagen junto al faro, ni el por qué me sonrojaba en aquélla otra mientras miraba el objetivo de tu cámara. O no volver a estremecerme al evocar el día en el que decidiste contar todos los lunares que dibujan mi cuerpo. Ni reconocer al señor alto y de aspecto bonachón y a la hermosa señora de inmensos y brillantes ojos que me abrazan en aquella foto del aeropuerto, o esa rubia de ojos verdes que aparece disfrazándome en cada instantánea, o ese cachorro juguetón que brinca sorteando las olas de un mar revuelto...

¿Y si cada recuerdo o detalle que abandona nuestra memoria supusiera arrancar las hojas del bloc de nuestra vida? Al final, una página tras otra se irían perdiendo por el camino, creando remolinos en el aire, y nuestra libreta no sería más que un muelle de alambre del que penden unas raídas y enmohecidas tapas. Una raquítica columna vertebral que ha perdido su función de sustento.

No, me niego a pensar que eso es posible. La imagen podrá desaparecer sin dejar siquiera un rastro en mi mente, pero los sentimientos no pueden esfumarse sin más. Podrán mutar, perder intensidad o ganarla, pero jamás perderse. Y todo lo que a una emoción asociemos, permanecerá por siempre con nosotros.

martes, 17 de agosto de 2010

El eterno adiós

La luz se apagó. Ahora, tus días ya no tienen orden en el calendario, pero tampoco quiero que los ordenes. No importan las horas, si hace frío o calor, si el reloj indica que deberías llevarte algo a la boca o dormir a pierna suelta. Qué importan los ritmos circadianos.
El destino canalla te ha arrebatado un buen pedazo de corazón. Te ha tocado hacer frente a una de las más duras despedidas, ese eterno adiós a un padre.
Siempre me ha impresionado tu fortaleza, tu entereza para salir adelante de las más adversas circunstancias y, lo más difícil, sin perder la alegría y la sonrisa que te caracterizan. Ahora, toca apretar los dientes y tirar para adelante. Nada es comparable al dolor que produce la muerte de un ser querido, por supuesto, por eso concédete el tiempo necesario para superar esta dura etapa de duelo. Deja que todos esos amigos que tienes y que jamás te faltarán, cuidemos de ti, y que al menos por esta vez dejes de ser tú el cuidador.
Olvida las palabras no dichas, incluso aquellas que un día pronunciamos y de las que nos arrepentimos, pues el poder de una mirada, un gesto o la sencillez de un detalle siempre dejan entrever nuestros verdaderos sentimientos, y aquellos que bien nos conocen supieron desde un principio descifrar y valorar. Y es que tu enorme corazón se siente a pesar de los cerca de 1.000 km que te separan de tu tierra, de la misma forma que también ese cariño llegaba hasta tu padre cada día. Hasta el último momento has estado al pie del cañón, siéntete orgulloso.
A pesar de tantos años de amistad, es curioso que jamás conocí a tu padre. Sin embargo, aún conservo un regalo en el que ambos colaborásteis. ¿Recuerdas cuando, siendo una pequeñaja, te confesé aquel inocente sueño de poder recoger toda la basura del planeta con un sencillo pincho y mucha paciencia? Pues sí, al poco tiempo te presentaste con el nombrado pincho metálico con empuñadura de goma que tu padre y tú elaborásteis.
G., somos muchos los que te queremos. Mucho ánimo y un inmenso abrazo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Una infancia feliz

"La infancia es uno de los mejores dones que los padres pueden dar a sus hijos"
Mary Cholmondeley


Recuerdo que esta frase se la envió en un mensaje de móvil a mis padres hace unos años, cuando me encontraba estudiando en Madrid, en una de esas noches de espesa nostalgia. Por supuesto, mi madre me llamó llorando, emocionada.

Aunque hayan pasado años desde aquello y a pesar de haber vuelto al hogar familiar (como en casa, en pocos sitios), sigo compartiendo esa afirmación.

Afortunadamente, he tenido una infancia muy feliz. Inmensamente feliz. No se me ocurre quejarme del resto de las etapas de mi vida, aunque ha habido de todo, pero recuerdo y revivo con especial satisfacción y entusiasmo aquellos primeros y maravillosos años. Quizá sea por eso por lo que conservo recuerdos imborrables desde edades excesivamente tempranas como para ser capaces de almacenarse en la memoria.

No existía el aburrimiento (bueno, realmente tengo la suerte de no conocerlo todavía) y las tardes daban para sacar todos los juguetes del armario, salir a la calle con un trozo de pan con chocolate, volver y seguir jugando y, con todo eso, aún seguía el sol en lo alto, sin hacer ningún amago por esconderse.

No conocía ni el significado de las palabrás "estrés" o "agobio". Mi pasión por la lectura se fraguó incluso antes de comenzar a andar, de manos de mi padre, pues raro era el día en que no aparecía con libros y tebeos. No hubo día, ni lo hay ahora, en el que mis padres no me cubrieran de besos y achuchones.

Y es que así...¿cómo no guardar magníficos recuerdos?

lunes, 2 de agosto de 2010

Vivir amando, amar muriendo

Anoche, cuando me disponía a irme a la cama, no con muchas ganas, me dio por zapear. En el primer canal que apareció, acababa de empezar la película de La novia cadáver, de Tim Burton. Así que decidí alargar el momento de contar ovejitas hasta después de ver la peli. La vi el año en que la estrenaron, pero ya no la recordaba. Qué curioso me resulta comprobar que, dependiendo del escenario y las emociones reinantes en un determinado momento, un mismo hecho puede suponer para la misma persona, un sinfín de manifestaciones y significados diferentes. Increíble me resultó no acordarme del film, pues ayer quedé maravillada y...emocionada. ¿Será que el verano me tiene con la sensibilidad a flor de piel?
No soy muy entusiasta de películas de dibujos, sea cual sea el público al que vayan destinadas, pero siempre hay excepciones; y ésta es una de ellas, sobre todo teniendo en cuenta que soy fiel seguidora de Burton.

Cuando acabó, mis pensamientos no estaban por la labor de mantenerse calladitos hasta la mañana siguiente, así que opté por dar fin a la lectura del último libro de Gayle Forman, "Si decido quedarme", que narra la historia de una chica que, tras un accidente de tráfico, debe decidir entre vivir o morir. Así, me dieron las 3:30 cuando apagué la luz de la mesilla, pero aún no era hora de pulsar el interruptor del sueño. No sé si esta noche he dormido, juraría que he permanecido en un estado de duermevela en el que he seguido rumiando el tema de "el después", ¿qué pasa cuando morimos? Y es que, podría quemar las horas extendiendo esta temática y jamás, en vida, creo que podamos llegar a sacar una única conclusión, pues siempre encuentro nuevos detalles y posibilidades. Esta materia la dejaré para unas cuantas entradas, pues no creo que me baste tan sólo una.

¿Podrá el amor superar la barrera de la muerte? Por supuesto.

Y mi corazón responde
aunque no late se rompe
y yo sufro en realidad
no diréis que no es verdad
y aunque sé que muerta estoy
aún me quedan lágrimas que derramar...

sábado, 31 de julio de 2010

Escenario de viaje


El verano, estación de viajes por excelencia, de kilómetros en la maleta e ilusiones en el corazón, de recuerdos y anhelos, de anécdotas y romances. El moleskine de la vida.

Coches, autobuses, aviones y algún que otro ferry. Estrechos caminos de piedra, anchas e interminables autopistas, marejadas y oleajes, solitarias estaciones, despedidas y bienvenidas.

Accedo al último vagón del tren. Tomo asiento, la mirada perdida en dirección contraria al trayecto que nos queda por delante. Quizá la vida sea como el paisaje que se extiende frente a mí: puedo ver lo que voy dejando atrás, cada vez más imperceptible, mientras que el futuro me resulta incierto.

jueves, 29 de julio de 2010

Sólo entonces


-En el caso de que eso ocurriera, abandóname.
-¿Cómo? ¿Qué dices?
-Ahora, pensándolo fríamente, es lo mejor que podría desearte en esa situación.
-No digas bobadas. No pasará nada.
-¡Nadie sabe lo que puede pasar! Una vez el daño esté hecho, no quiero tomar decisiones bajo la asfixiante atmósfera del miedo. Si eso ocurriera, tampoco tú te dejes arrastrar por la pena, por la compasión. Corre como, cuando siendo pequeños, jugábamos al pañuelo. No vuelvas la vista atrás, no vaya a ser que nuestras pupilas se crucen y pierdas la partida.
-A ti es a la única que no quiero perder. Ni hoy, ni mañana, ni en 7 vidas si fuera un gato.
-Anda, tonto. ¿No entiendes que quedarte a mi lado, en esas condiciones, sería echar a perder tu vida? No es necesario que los dos suframos; sería muy egoísta y cobarde por mi parte. Y sabes que soy muy cabezona.
-Y me encantas.
-Te encanto ahora. Pero....¿y cuando no pueda besarte como tanto te gusta? ¿cuando no vuelva a sentir las caricias de tus labios en mis sonrojadas mejillas? ¿cuando no pueda pasar las noches escuchándote susurrarme al oído esos cuentos no aptos para princesas que tanto te gusta contarme? ¿cuando mis papilas sean incapaces de saborear ese flan de mango que tan rico te sale? ¿cuando me mires y ya no reconozcas en mi rostro a la chica de la que un día te enamoraste? ¿cuando...?
-¡Chssssst! ¡No sigas!
-Por cerrar los ojos no impedirás que el sol salga cada mañana. ¿Crees que para mí es fácil decirte todo esto? El tiempo pasa y, con él, se irán los días. Y eso, jamás podrás recuperarlo. Y si el destino me tuviera preparada tal atrocidad, quiero que no derrames ni una sola lágrima y huyas. Consume los sueños que nos quedaron por cumplir y haz realidad esas ilusiones que tantas noches nos mantuvieron despiertos, disfrutando con el atrevimiento y la alegría de antaño.
-Si me dices todo esto, ¿es porque ya no me quieres?
-Todo lo contrario, amor. Si te lo digo es....porque te quiero demasiado.

jueves, 22 de julio de 2010

Esta mañana, al abrir el armario del pasillo para sacar la maleta, una carpeta de plástico ha caído desde lo alto a mis pies. Al recogerla he visto que era tu cartilla del veterinario.
Después de 2 años y 7 meses siguen apareciendo tus pertenencias por cualquier rincón de la casa, a pesar de creer tirarlo todo a la basura el mismo día en el que tu esforzado corazón dejó de latir y con aquél último hálito te despediste de nosotros. Siempre he pensado que esperaste a morir cuando todos estuviéramos juntos, con lo difícil que era por aquél entonces. La ausencia en aquellos momentos hubiera resultado terrorífica. Fatídicas Navidades de 2007...

Y es que no necesito ver tus juguetes, tu cama, o aquella mantita en la que te gustaba acurrucarte, para recordarte, pues tu alma se apoderó de cada habitación de la casa y, por supuesto, de nuestros corazones. En cada gesto, en cada palabra, en cada acción....acudes a mi mente. A veces, incluso a mi realidad, y tengo que frotarme los ojos pues juraría haberte visto caminar a mi lado.

Después de 940 días no he sido capaz de escribir sobre ti apenas unos renglones y es que, cada vez que comienzo, los dedos me tiemblan, apenas puedo tragar saliva y el llanto me hace suya. Aún no estoy preparada. Puede que nunca lo esté.

Te echo tanto de menos...



jueves, 15 de julio de 2010

Y de repente....una canción

No sé ni por dónde empezar. Se agolpan las sensaciones. Debí escribir esta entrada hace unos días, pero nadaba en un mar de sueños, me embriagaban los hermosos detalles de la amistad y no conseguía hilar las palabras tan finamente como quisiera. Pero no puedo esperar más.

A raíz de escribir la entrada anterior ("besos"), mi amigo y hermano Alfonso me dejó intrigada tras su comentario, pues me decía que no comentaría nada y que más adelante sabría el porqué. Tratándose de él, ¡podría esperar cualquier cosa! Tanteé la posibilidad de que hubiera continuado escribiendo versos, ampliando así el texto; o que hubiera echado mano de su ocurrente prosa para escribir una historia sobre el tema. Pero, una vez más, superó las expectativas.

Horas más tarde veo, en mi bandeja de entrada, un email en negrita enviado por mi amigo. Lo abro, con la alegría con la que leo los mensajes de los más allegados en busca siempre de noticias bellas. No lo puedo creer: Alfonso me hace llegar una canción. No es una canción cualquiera. Los versos que días antes publiqué en el blog, ahora bailan al son de su música, se mecen al compás de su voz.
Siento mi esófago vibrar, y un nudo en la garganta se intenta abrir paso entre la amalgama de emociones encontradas. Risa y llanto, dos expresiones tan antónimas para un mismo sentimiento, empiezan a manifestarse. Enciendo el reproductor y la escucho una y otra vez. A cada play un detalle, tras cada estrofa una emoción.

Tan agradecida me siento que el cuerpo se me paraliza; y sólo puedo escucharla. Quién me iba a decir que aquellos versos que aparecieron en mi cabeza mientras la enjabonaba en una reconfortante ducha, paridos tras garabatear un esbozo en un arrugado papel, serían fuente de tan penetrante ilusión.

Por todo ello, tan magnífico regalo debía compartirlo con los que me leen. Muchos ya lo conocen; para otros seguro que será un placer empaparse de su arte.

Aprovechar también la entrada para agradecer el enorme apoyo, las constantes manifestaciones de cariño y el interés mostrado por aquellos amigos blogueros que siempre han estado al pie del cañón, más incluso en esos recientes momentos más delicados y duros que el destino caprichoso puso en el camino. No hace falta dar nombres, pues se escriben con mayúscula en el corazón.

Enormemente agradecida, os dejo disfrutar con la canción:

jueves, 8 de julio de 2010

Besos

Nadie le avisó entonces
de que aquella sonrisa escondía
inocentes besos pueriles
por los que su vida daría.

Frescos besos de verano,
bravura ansiosa
que su hormonado corazón
calienta besos en invierno;
fútiles ósculos sin razón.

Flagela mi dolor,
liba mi esencia,
maldito tirano temporal
que consume mi paciencia.

Carmín en la camisa,
Montblanc en la repisa.
Almibarado crimen.
Pétreas lágrimas recorren
el páramo de sus entrañas.

Y en las sombras,
sueño,
con la calidez de tus pupilas.

A la mañana la despiertan
sonoros labios;
mero eco del vacío inerme que encierran.

Remendados besos de hilandera
crearon costuras en su viejo corazón,
recuerdos de aquella primavera
en la que siendo joven, perdió la razón.



Necesito ese beso que me haga creer que no existen los problemas;
ese abrazo que me impida percibir el fuerte vendaval que nos rodea.

martes, 6 de julio de 2010

Un premio por sorpresa



-->
-->
Enciendo el ordenador, esta vez, con la paz y tranquilidad que tan ansiadamente busqué en los últimos meses. Hago parada en el blog de mi gran amigo Luismi: 168 Café del Swing, y me encuentro con una grata sorpresa. Tratándose de el, sorpresas y detalles no faltan cada día. Esta vez mi asombro es debido al Premio Dardos que he recibido de su mano. De esta forma, se facilita la difusión de la literatura, la cultura, y demás expresiones artísticas y emocionales. Ahora, me toca a mí colaborar en esta transmisión literaria y asignar el premio a 15 blogs más. Compleja tarea la de seleccionar tan sólo 15 de los magníficos blogs que rondan por la red e intentar otorgarlo a aquellos que aún no lo poseen.
Nebroa: ...a orillas de qué?
-->
Alejandro: Heroe del Whisky
Coco: soy coco
Christopher: ácratas mentirosos
José Carlos: Otras letras

MUCHAS GRACIAS, Luismi!


sábado, 3 de julio de 2010

Adversidades

Y fue entonces cuando dejé de dormir. Las noches eran cortos abismos de terror. Los días, más largos, eran ficticios parapetos para un pavor adormecido tras la dudosa seguridad que otorga el control de la situación bajo el sol.
Y los días pasaban. Y me acostumbré a convivir con el miedo.

Los rosales de la azotea me regalan, cada mañana, su flor más hermosa, ajenos al dolor de la mano que los riega pues ésta, ajada en sus quehaceres, le entrega la más tierna caricia que desprenden las yemas de sus dedos.

Las begoñas, marchitos tallos a finales del invierno, consiguieron reverdecer al abrigo de tus constantes cuidados.

Las adversidades nos ponen a prueba. Un análisis emocional capaz de unir o desunir según la calidad y fortaleza de los lazos que nos mantienen conectados. Los deshilachados hilos se romperán con la mínima sacudida; mas aquellos fuertemente entrelazados resistirán el más fuerte oleaje.

sábado, 19 de junio de 2010

El otro camino

Por miedo a la respuesta preferiste la seguridad de lo ignoto a la incertidumbre de la negativa. Hiriente inseguridad; traicionera duda. Un todo o nada a la oscura certeza.
Ante tus ojos se abrieron dos caminos; sin embargo, optaste por el tercero. ¿Tan insignificantes eran los otros? ¿O, por el contrario, suponían un peso imposible de cargar?

Fíjate ahora. Al final, el atajo que se presentó ante ti como puerta de salida te está llevando por los más sinuosos senderos. ¿Mereció la pena verse vencido por el temor a una palabra?
Debería hacerlo, por tu bienestar. No hay marcha atrás. De la noche a la mañana, o ni tan siquiera eso, quizá en el espacio de tiempo comprendido entre el encuentro de dos miradas condenadas a fusionarse, decidiste retar al destino por caminos insospechados. Sorprendentes incluso para ti. ¿Qué hubiera pasado si...? Cientos de preguntas que jamás tendrán respuesta pues quizá nunca existieron. Ni lo harán.

Desde el otro lado del sendero custodiaré tus pasos. No me verás, pero caminarás con la seguridad de que guardo en el corazón un botiquín de primeros auxilios. Si tropiezas, colocaré una tirita en tu rodilla; desinfectaré tus heridas con mis lágrimas y te susurraré en la soledad de las noches.

Ahora es tiempo de cerrar una etapa. De comenzar otra. Es tiempo de recordar.

miércoles, 9 de junio de 2010

Funcionary

Pongámosle un toque de humor a esos avatares burocráticos en los que tan frecuentemente nos vemos inmersos. Situaciones por todos conocidas y vividas, capaces de sacar de quicio al alma más sosegada. Quizás, deberían enseñarnos este juego desde que somos niños para hacernos a la idea de lo que nos tocará vivir más adelante y que, además,........no tiene remedio!

Prepárense los opositores para el nuevo lanzamiento de ese otro juego que nos muestra el vídeo. Creo que ya hay lista de espera para hacerse con uno. Mucho ánimo para aquellos aventureros que andan metidos en ese agujero negro: las oposiciones.


viernes, 14 de mayo de 2010

Olvido recuerdos; recuerdo olvidos...

El silencio habla a voces, pero estamos tan pendientes de decir la última palabra que pasamos por alto su significado.

Nocturna soledad capaz de hacer zozobrar las almas más calmadas y apaciguar las agitadas.
Tu silencio hueco nos iguala.

Música en el corazón; inspiración en los oídos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Última decisión

Esta mañana salí a pasear con Eko. Aún era muy temprano, las calles estaban solitarias y el cielo plomizo. El día anterior estuvo lloviendo sin parar y el domingo parecía seguir el mismo camino. La brisa mesaba mis cabellos y despejaba mis ideas. Silencio hueco sólo roto por las rítmicas pisadas de mi perro. Tras veinte minutos de sereno paseo atisbo a lo lejos un coche de bomberos y varios de policía; un pequeño número de viejetes madrugadores con sus boinas para protegerles del frío les acompañaban. Apagué mi mp4 y seguí la ruta que acostumbro a hacer con Eko y que me llevaría al lugar de los hechos.
La escena parecía la imagen proyectada de una película. Murmullos, movimientos de preocupación y dudas, pero silencio, reinaban el ambiente. Sólo hasta que estuve a escasos metros pude sentir la desgracia; en mis oídos y en mis pupilas. Guantes de látex abandonados en el suelo y un policía tapando un cuerpo sin vida con una sábana. Tuve que sujetar a Eko, su intuición detectó que aquella situación no era ni mucho menos habitual.
No vi su cara, pero sus pies me dieron a entender que se trataba de una mujer. Adolescente o adulta lo desconozco, pero ¿qué más da? Sobre aquella plataforma de aluminio yacía un persona cuya vida había llegado a su fin, y ¡de qué forma! Al parecer se había ahorcado; todos los indicios apuntaban a un suicidio. Precisamente anoche, también con Eko, estuve paseando en ese mismo lugar. ¿Entre las personas que allí se encontraban, aparentemente felices y sin grandes preocupaciones, se encontraría la chica que ahora descansaba eternamente sobre el mojado suelo?
Hoy, no consigo quitarme de la cabeza a la familia de esta chica. Si cualquier muerte, natural o no, ya es una tragedia, siempre he pensado que un suicidio, sea cual sea la forma de llevarlo a cabo, es una puñalada para la familia. Sentimientos de culpabilidad e incomprensión. ¿Se podría haber evitado? ¿No se hizo lo suficiente? ¿En que se falló? Supongo que serán preguntas habituales entre los familiares. O incluso puede que resultara una sorpresa y un hecho que jamás pensaron ni intuyeron que pudiera ocurrir. Pero ocurrió.
En muchas ocasiones he escuchado decir que el suicidio es cosa de cobardes, sin embargo jamás he compartido esta afirmación. Sí, la persona que opta por esa decisión cree que no hay otra salida para sus problemas, y puede que no esté en lo cierto, pero acabar con la propia vida debe suponer una buena dosis de coraje y sangre fría. Dejar atrás a tantas personas que te quieren, abandonar ilusiones y sueños, jugarlo todo a una sola carta. Puede incluso que gran parte de nosotros, en momentos tan complicados que se nos escapan de las manos, hayamos llegado a contemplar esa opción como única salida, pero de ahí a cumplir esos pensamientos puede existir un abismo.
En el post de ayer hablaba de los trasplantes de alma y de la cirujía espiritual. Quizá, si se pudieran realizar, habría desgracias evitables. Es sin duda el cerebro y nuestros pensamientos un terreno desconocido y seguramente jamás se llegue a conocer, pero es el precio que hay que pagar para no convertirnos en idénticos y mecánicos robots.

sábado, 8 de mayo de 2010

Sin rostro

Esta tarde, al coger un libro de la estantería, ha salido planeando de entre sus páginas un recorte de periódico. Al recogerlo del suelo, he visto que se trataba de un artículo que recorté hace ya unos meses y que decidí guardar tras conmocionarme con su lectura. Recuerdo que se encontraba en la esquina inferior de una página par, pero algo en él me llamó. El motivo por el que decidí proteger el grisáceo artículo entre las páginas de "Los buscadores de conchas" lo desconozco, pero si esta melancólica tarde de sábado el destino ha querido que recuerde su lectura, no puedo más que compartirla con vosotros.

"Este es un artículo incómodo, escrito a vuelapluma sobre el respaldo de una silla de hospital. Un artículo que nace por dos circunstancias hospitalarias. Por un lado, el doctor Pedro Cavada acaba de anunciar el primer trasplante de cara realizado en España; por otro, no hace ni diez minutos que he dejado a mi mujer a las puertas de un quirófano. Ya sé que está en buenas manos, que la operación carece de importancia, que ella iba sonriendo y dándome ánimos, como si el enfermo fuera yo. Pero es precisamente esa sonrisa y esa fortaleza la que me ha dejado desarbolado; porque ella es un roble, pero a mí me temblaba hasta el aliento. Habría dado cualquier cosa por tener a mano al equipo del doctor Cavada para que me pusiera una cara que no transparentase el miedo que le tengo al breve espacio en que ella no está. No ignoro que alguna vez en la vida todos hemos soñado con cambiar de cara. Curiosamente, cuanto más jóvenes menos satisfechos estamos con ella. Al menos a mí me ocurrió, acaso porque nunca fui lo que se dice un tipo guapo. Pero, mira por dónde, un día me sirvió para ligar mi vida a una mujer como no se puede pedir más, y hasta logré que se casara conmigo, por la cara. Ahora la he visto perderse tras una puerta de hospital y es como si al mundo se le parara el pulso. Me he quedado como un pasmarote frente a la puerta, pensando en que un día no muy lejano cambiaremos de cara como quien cambia de camisa, que los cirujanos no saldrán en los papeles sino cuando consigan trasplantes de alma y cirujía espiritual, y que todo eso importará un carajo mientras nos siga azuzando el miedo a perder la única cara que en verdad le da sentido a nuestras vidas. Hasta que no se abra esa puerta y me devuelvan la cara que yo me sé, yo sólo soy un hombre sin rostro".
Florián Recio

miércoles, 5 de mayo de 2010

#

A riesgo de perder la luz del sol sacrifiqué mis noches para contemplar sus estrellas.

Confié en tu brújula, y tan sólo resultó ser un imán sin norte.

Estalactitas recorren sus mejillas. Pobre niña que soñaba con surcar mares cual sirena, para acabar chapoteando en una herrumbrosa bañera junto a un descolorido pato de goma.

viernes, 30 de abril de 2010

¿Jugamos?

Normalmente uno vive, o sobrevive, cada día sin pensar a cada instante que llegará el momento en que esa rutina de la que muchas veces nos quejamos se acabará; y nadie se libra. Y no lo hacemos porque si no el miedo y la angustia se apoderaría de nosotros y nuestra vida sería una muerte constante. Pero cuando ese fatídico final se apodera de tus pensamientos....¿existe alguien que consiga responder a sus dudas? Y, lo que es peor ¿consiga convencerse con sus teorías?

¿Qué acontece después de la muerte? ¿Lo mismo que antes de la vida? ¿Nada? ¿Vivimos ansiosos por cada suceso no planeado, buscando constantemente el permanente control, sufrimos, amamos hasta sentir dolor, reímos como niños, luchamos por crecer profesionalmente y conseguir hacer realidad aquellos sueños que nos cogieron por sorpresa, intentamos encontrar el sentido de la vida en las olas del mar, apostamos todo por ese sentimiento que jamás vimos pero en el que siempre creímos.....para que todo se acabe como si nada hubiera servido? Silencio.

Quizá la vida no sea más que unos juegos reunidos, saltando de uno a otro según la ocasión. Habrá quien juegue a todos, y repita partida. El ganador de la Oca no será el mejor jugador, sino aquél que fue más afortunado al tirar los dados y encontró los mejores atajos. Frente al tablero del Ajedrez intentaremos ponernos ante la pieza más poderosa, teniendo que cruzarnos en el camino con otras muchas, algunas de ellas sin apenas valores. Para ello, unos utilizarán la evasión, otros la lucha. Aquél que consiga más quesitos en el Trivial no siempre coincidirá con la persona más preparada e inteligente. Compraremos y venderemos calles, casas y estaciones en nuestra partida al Monopoly, pagando los alquileres o pernoctando en la prisión hasta la siguiente ronda; alcanzaremos grandes fortunas o nos corromperemos en la miseria. Jugando al Parchís, llegará antes a la meta el que por el camino se haya comido a sus compañeros.

Así, lo importante no es siempre llegar antes al final del camino, sino disfrutar de la experiencia. Ganadores y perdedores, ricos y pobres, tramposos y honrados, cuando acabe la gran partida.....iremos todos a la caja.

sábado, 24 de abril de 2010

La ansiedad mordió sus ilusiones.

Bajo el pozo de sus pupilas se vislumbraba el abismo de sus palabras.

Tenía exprimido el corazón, asfixiado de salvarle.

Luchaba por hacer bombear aquella oxidada sangre que, a duras penas, recorría aquel harapiento y miserable cuerpo.

Biliosa alma hecha jirones.

Azarosos coqueteos del destino.

Conserva los calurosos besos que arroparon sus caricias.

jueves, 22 de abril de 2010

Por partida doble

Fue la segunda persona que conocí el 28 de septiembre de 2003. Tal día aterricé en Madrid con la ilusión e inquietud de iniciar mis estudios. Con el coche cargado con todo mi equipaje (una mujer nunca lleva suficiente), mis padres me acompañaron a la residencia en la que me quedaría un tiempecito. Y allí fue donde la conocí. Nada más soltar las maletas en la que sería mi habitación apareció con su amplia sonrisa:



- ¡Hola!, soy Amèlia. Mi cuarto es el de ahí enfrente.



Amèlia Mora Sanromà. Y así comenzó nuestra amistad. Mis padres regresaron a Badajoz con lágrimas en los ojos pero con la tranquilidad de haberme despedido junto a la chica que, intuían, compartiría grandes momentos.

Después conocimos a las otras dos amigas con las que formaríamos un envidiable cuarteto. Esa noche alargamos las horas hasta casi el amanecer. Hablamos de casi todo; con ella hasta el tema más incoherente resultaba interesante. Y es que, desde el primer instante notamos que compartíamos la complicidad que caracteriza una buena amistad. A la mañana siguiente, ella iniciaría sus estudios de Cine y Televisión y yo de Nutrición, y a partir de entonces exprimiríamos cada día para sacarle el jugo a todas las situaciones que se nos pusieran por delante. No faltaron las risas, las lágrimas, nuestras temidas trastadas por la residencia (¿recuerdas?)...

Por desgracia, no hemos vuelto a vernos desde 2005 pero no por ello nos hemos olvidado la una de la otra. El otro día me hizo llegar una magnífica noticia: ¡LA PUBLICACIÓN DE DOS LIBROS INFANTILES! No podía extrañarme semejante suceso, ¡se trataba de la incombustible Amèlia! Y, orgullosa por la hazaña de mi amiga, no podía más que dejar caer sus ejemplares por mi blog:

*El castell negre del Senyor Bogrós
*Y Rapunzel se cortó la melena

Ideales tanto para enganchar a los niños a la lectura como para adultos con el auténtico espíritu infantil del misterio y la aventura.

Mañana día 23 estará, además, en las Ramblas (frente al Teatro Poliorama), de 18:00 a 19:00 horas firmando ejemplares de "Y Rapunzel se cortó la melena".

Desde aquí le deseo muchísimo éxito y....le animo a que el próximo lo escribamos a medias :)

jueves, 15 de abril de 2010

Me Acuerdo...

*Me acuerdo de las meriendas de pan con chocolate.

*Me acuerdo de las tardes que pasaba ahogando moscas para luego enterrarlas con ceniza y ver cómo revivían.

*Me acuerdo de las sonoras e interminables risas de verano.

*Me acuerdo de cuando escuchaba al afilador y a los 3 días llovía.

*Me acuerdo de cuando contaba los segundos que tardaba en retumbar un relámpago para comprobar si la tormenta se alejaba o, por el contrario, estaba más cerca.

*Me acuerdo de mi primer viaje en tren. Era un día lluvioso y le otorgó a la experiencia un aire más entrañable.

*Me acuerdo de la alegría que me produjo ser la primera de la clase a la que la profesora le dejó escribir con bolígrafo. Era todo un honor.

*Me acuerdo de los viajes en el Renault 5 color blanco. A pesar de su tamaño, mis padres, mi hermana y yo, con las maletas, sombrilla y nevera nos plantábamos donde hiciera falta. Jamás nos falló.

*Me acuerdo de las pesetas calcadas en un papel con las que aprendí a dar el cambio cuando jugaba a las tiendas.

*Me acuerdo de cuando, con 5 añitos, me ingresaron en el hospital y veía, agarrada a la barandilla del pasillo y con lágrimas en los ojos, cómo echaban a mi madre (y al resto de madres) de la planta cada mañana. Pero también me acuerdo de cuando se escondía en el baño para colarse luego en mi habitación.

*Me acuerdo de la escena en la cocina de la película Amelie. Cómo una mirada puede expresar tanto.

*Me acuerdo de las palabras que nunca dije.....a tiempo.

*Me acuerdo del primer día que mi padre me enseñó a nadar.

*Me acuerdo de aquel quinqué azul que pendía de una alcayata en la terraza.

*Me acuerdo de tu primer beso.

*Me acuerdo de los grandes amigos. Aquéllos que siempre pondrán la mano en el fuego por defenderte. Aquéllos con los que sólo basta una mirada para entendernos. Aquéllos en los que la distancia jamás será un obstáculo.

*Me acuerdo de las cajas de cartón repletas de gusanos de seda. El día que se escaparon y encontré las paredes del cuarto de baño cubiertas por un manto de gusanos en escalada, dejé de criarlos. Y fue uno de los momentos responsable de mi fobia a estos invertebrados.

*Me acuerdo de cuando mi hermana y yo jugábamos a ser locutoras de radio y grabábamos nuestros propios programas en cintas de cassette.

*Me acuerdo de los pollitos de colores que regalaban con una docena de huevos. Sólo uno consiguió vivir más de tres días. Lo llamamos Marco y se convirtió en un hermoso gallo que respondía al ser llamado. Murió de viejo.

*Me acuerdo de la primera mañana que amanecí a tu lado.

*Me acuerdo de mi abuelo subido al tractor.

*Me acuerdo del último examen de la carrera.

*Me acuerdo de las siempre reconfortantes palabras y caricias de la familia.

*Me acuerdo de aquella ola que me atrapó en un traicionero remolino, y de la mano salvadora de mi siempre atento padre sacándome de aquella tragedia.

*Me acuerdo de los personajes en los que me disfrazaba mi hermana cuando jugábamos en la terraza. Fui Eva, monja, china, animadora, científica....

*Me acuerdo de las mañanas de domingo dando gusanitos a los patos de Castelar.

*Me acuerdo de la primera vez que me susurraste aquello que tanto deseaba escuchar.

*Me acuerdo de mi primera obra de teatro de cine mudo (hacía de montaña). Después vendría hacer de la Virgen María.

*Me acuerdo de cuando me rompí el cóccix.

*Me acuerdo de cuando jugaba a ser mayor con los tacones de mi madre.

*Me acuerdo de cuando miraba embelesada cómo se maquillaba mi mamá. Siempre le pedía que me pintara los labios.

*Me acuerdo de cuando jugaba a las cocinitas. Mi padre se metía tanto en el papel que probaba todo lo que yo le preparaba (un estómago a prueba de bomba)

*Me acuerdo de los días de domingo en el campo.

*Me acuerdo de mi primera cámara de fotos.

*Me acuerdo del sonido de las lágrimas de mis padres rogándome que me recuperara.

*Me acuerdo del día en que adoptamos a Eko. Estaba empapado de barro y parecía tan débil...

*Me acuerdo de los conos hechos con papel de estraza que el quiosquero del Parque de la Piedad (Almendralejo) rellenaba de chochitos (altramuces para algunos).

*Me acuerdo de los días de pesca. Tenía una caña azul de la que tiraba cuando mis menudas manos la notaban vibrar al hundirse el anzuelo. Después devolvía el pez al río. Ahora, mi sensibilidad hacia los animales ya no me permite pescar.

*Me acuerdo de los cuadernillos de Santillana que le pedía a mis padres que me compraran cada verano.

*Me acuerdo de los días que quedaron truncados cuando la tragedia llamó a tu puerta. Nuestra puerta.

*Me acuerdo del día que Kimba apareció en nuestras vidas. Mi madre se fijó en ella porque le mordió el dedo. Era tan pequeña que llegó a casa metida en una cajita para hámsters. Me acuerdo de tantos momentos con ella... Me acuerdo de aquél último día.

*Me acuerdo....

martes, 13 de abril de 2010

Palabrafernalia

Abro el buzón. Un paquetito verde acolchado me salta a las manos. No puede ser otra cosa. ¡El libro ha llegado! Subo a casa y, con manos delicadas, deslizo índice y corazón bajo la solapa. Introduzco los dedos a modo de pinza y reposo el ejemplar sobre la mesa: PALABRAFERNALIA. Miguel Vivas Ruiz. Hojeo sus páginas para recibir su olor. Me encanta el aroma de los libros nuevos. Me siento en el sillón más cómodo de la casa y me dispongo a disfrutar con su lectura....

Todo empezó a través de Internet. Una mañana, como cualquier otra, buscando por la red pasé de una página a otra y de enlace a enlace, unas ventanas que se abren y otras que se cierran, y, fruto del azar/casualidad/destino/(o lo que el lector quiera añadir) me colé en el blog de Miguel y allí decidí quedarme. Es curiosa la magia que envuelve al mundo de los blogs. Corrijo. De algunos blogs. Unos gustan, otros no, otros tienen días buenos y días malos.... y luego están los blogs con magia, los que no puedes dejar de visitar y estar pendiente de cada actualización, aquellos con los que te sientes identificado con sus textos y su autor. Y éste es el caso de Palabrafernalia. Leas la entrada que leas, te gustará....y emocionará.
Un día, Miguel nos sorprendió con una entrada en la que anunciaba la publicación de su primer libro (y digo primero porque estoy convencida de que vendrán más, esa mente inquieta es una inagotable fuente de versos) y, por supuesto, yo tenía que hacerme con un ejemplar! No andaba equivocada. Si la fuerza de sus textos son capaces de traspasar la frialdad de la rectangular pantalla de ordenador, qué no serían capaces de contagiar sus letras con un formato en papel!

Por mucho empeño que ponga en describir la belleza e intensidad de su literatura siempre me quedaría corta. Durante su lectura, sus textos te envuelven, te zarandean y te arañan el corazón; capaz de convencerte de que los sueños se cumplen pero sin olvidar la a veces dureza de la realidad. Y es que este conileño no sólo se trajo la música y el ritmo del sur sino que grabó en sus pupilas el hechizo de sus paisajes y el oleaje en su corazón para deleitarnos con su don.

Palabrafernalia ya tiene un sitio privilegiado en mi estantería; siempre a mano porque no basta una sola lectura, en cada una de ellas encontrarás detalles y emociones nuevas. Para conseguir un ejemplar, sólo hay que acceder a su blog (y seguro que ya no te mueves de allí) y hacer tu pedido. Puedo asegurar que merece la pena.

Enhorabuena, Miguel!

lunes, 12 de abril de 2010

Todo lo que podríamos haber sido Tú y Yo si no fuéramos Tú y Yo

Éste es el título de la última novela de Albert Espinosa. La historia de cómo ha llegado el libro a mis manos me ha resultado enternecedora.

Este sábado, alguien a quien profeso un amor incondicional (¡qué aire enigmático otorga el anonimato), estaba viendo la entrevista que le hacía Buenafuente a Espinosa para la promoción del libro y algo en ella le entusiasmó; quizá por la intensa historia personal, por su poder de superación, por la ternura de sus palabras... Tanto es así que de un salto se plantó en la habitación, cogió un vaquero y la primera camiseta que se despeñaba desde la última balda del armario, bajó las escaleras de 3 en 3 y corrió hasta llegar a la librería, respirando tranquilo una vez que sostuvo entre sus dedos el ejemplar arropado con su papel de regalo.

Al enterarme de la historia preliminar de la adquisición del libro, me apresuré a ver la entrevista, que no tarda en sobrecogerte sin por ello dejar de dibujar una sonrisa en tu cara, ya que demuestra la importancia del sentido del humor. Y como estaba ansiosa por empezar a leerlo, esta soleada tarde de domingo nos hemos ido a leer a 27 km de distancia. Sí, normalmente la gente lee en el sofá de su casa, en un viaje de autobús, en la biblioteca.... pero hoy nos apetecía hacerlo en una de las múltiples placitas de Olivenza.
La novela está teniendo buen comienzo. Algo diferente. Ficción. Realidad. Sentimientos. Intriga.

Os dejo los enlaces de la entrevista (prometo que llevo dos días intentando dejar los vídeos o crear hipervínculos pero no hay manera, así que no me queda más remedio que poner esta cutrada. No soy una ingeniera informática pero tampoco demasiado mongui, así que si no se puede...no se puede, jeje) por si alguien más siente un terrible impulso de lanzarse a conseguir un ejemplar. Y si no, también pasaréis un buen rato con las ocurrencias de Buenafuente y Espinosa.

1ª parte: http://www.youtube.com/watch?v=Towu0L2Un1Y
2ª parte: http://www.youtube.com/watch?v=UASQDqttw6o

martes, 6 de abril de 2010

Viaje al pasado

Hace unos meses, en un blog amigo (http://josemanueldiez.blogspot.com/) leí una entrada en la que escribía sobre la agradable y reconfortante lectura de "Viaje al pasado", de Stefan Zweig. Dado que en temas de literatura, como en tantos otros, hay lecturas y autores para todos los gustos, no siempre las recomendaciones de los demás se adaptan a las preferencias particulares. Sin embargo, algo me empujó irrefrenablemente y, cogiendo papel y boli, apunté el título de dicho ejemplar en mi larga lista de libros por leer.
El otro día me hice con él (saltándome los innumerables títulos que le precedían). Hasta llegar a casa, aproveché los semáforos en rojo para comerme los primeros párrafos. Una vez comienzas la lectura ya no puedes cerrar las tapas hasta llegar al final del relato. Parece increíble cómo la extensa e intensa historia de los protagonistas puede desarrollarse en tan sólo 91 páginas de incesantes sentimientos encontrados, ansiados e imposibles.
Ejemplo de tan atractiva novela es el párrafo que escribo a continuación, uno de los muy admirables con los que te puedes topar entre sus apasionadas páginas:

"El amor sólo se confirma de verdad como tal cuando deja de revolverse dolorosamente en el interior de uno, oscuro como un embrión, y es nombrado con los labios y el aliento, cuando se atreve a confesar su existencia. Aunque el sentimiento se obstine en perseverar como crisálida, siempre llega el momento en que el vago capullo eclosiona de repente y se precipita con el doble de violencia desde la altura hasta lo más hondo del corazón sobresaltado".



Gracias, Jose, por la recomendación. Y gracias también a todos aquellos que de una forma u otra dejan caer libros en el camino para que los lectores descubramos tesoros.....

miércoles, 31 de marzo de 2010

Un caso especial


Ya han pasado algunos años desde aquel día en el que creí que todo se acababa, que el mundo se me caía encima. He aprendido a vivir con la tensión y el riesgo de un equilibrista, disfrutando de la brisa mientras mis pies, paso a paso avanzan por un cable de final desconocido pero siendo consciente de que un mínimo fallo, mílimetros tan sólo, bastan para caer al vacío. Llega un momento en el que te olvidas del fino alambre y corres, saltas, bailas.... piensas que a tus pies hay un manto acolchado que te protegerá si te preicipitas; "a mí no me puede pasar". Sin embargo, el viento fresco de las alturas se encargará de recordarte la situación en la que te encuentras.

Ya han pasado algunos años desde aquella primera consulta. Dermatólogos, internistas, maxilofaciales. Muchas ciudades. Muchos hospitales. Miedo. Desesperación. Interrogantes. Dolor. Y espera. Excesivas esperas.


- No sabemos qué es, señorita - comenta el médico. - Haremos una biopsia. Pero tranquila, ya veremos qué nos dicen los resultados.

El corazón se me acelera. ¿Biopsia? ¿Que esté tranquila? ¿Que ya verán los resultados?

-¿Y para cuándo estarán los resultados?- respondo.

-Para dentro de una semana.

¿Quéééé? Los ojos se me abren como platos. Siempre me han dicho que hablo con ellos, que aunque fuera muda se me entendería. Una semana es mucho tiempo. Siete días de agonizante espera. Siete noches. La oscuridad abre la puerta al pánico, con luz todo se ve más claro. Incluso los pensamientos. No quiero contárselo a nadie. No al menos hasta saber los resultados. No puedo destrozar los días y las noches de mi familia. Esperaré.

- Anatomía patológica ya nos ha respondido, joven. Es benigno. Pero....

-¿Pero?

- Pero su ubicación es muy singular. Nunca antes vi algo así. Tenemos que estudiar el caso- responde con un brillo en los ojos que deja ver el entusiasmo y el reto médico que supone una historia diferente en su monótona consulta.

Agarra el teléfono y en una fracción de segundo la consulta se llena de batas blancas. Yo, en la camilla. Un foco de luz blanca me enfoca la cara. Aquello parece más un interrogatorio. ¡Pero si yo no he matado a nadie!, pienso. Uno tras otro se van presentando. Todos son colegas y se ha corrido la voz del caso. Todos parecen entusiasmados con este nuevo reto profesional. Todos menos yo. Pienso en mi familia. No saben nada. Estoy a 400 km de casa y por ahora espero que sigan sin saberlo. Aún no me han dado datos convincentes. ¡Aún no sé qué me pasa! Bajo el murmullo de los asombrados colegas yo sigo absorta en mis pensamientos; ahora mismo es lo único que me salva. A esa hora y en ese momento mis padres estarán trabajando, mi perrita estará dormida en su cama, y mi hermana en la facultad a 600 km.

- ¿Podemos fotografiarte? A los médicos de La Paz nos gustaría reunirnos, estudiar tu caso y presentarlo en un congreso.

- Si eso sirve para curarme, de acuerdo- respondo.

Vuelvo 15 días después. Me intriga ver qué han estudiado.

- Mónica, - ya he dejado de ser un número de historia clínica. A los casos raros les ponen nombre- no hemos encontrado otro caso igual al tuyo en toda España. Tampoco tenemos datos certeros de que haya ocurrido en otro país, pero quién sabe si habrá alguna otra persona que se encuentre en tu misma situación en algún lugar del mundo.

- Vaya, hubiera preferido que me tocara la lotería -digo esbozando una sonrisa forzada.

- Bueno, por ahora no podemos hacer nada más. Irás viniendo a revisiones periódicas o si notas que aumenta de tamaño y aparecen nuevos síntomas. Siempre serás bienvenida.

¡Como para no serlo, si los tengo entretenidos con mi tragedia! En la consulta me siento tranquila. Lo peor viene cuando cierro la puerta de casa, me siento en la cama....y sólo puedo llorar. Soy un caso perdido.

Van pasando los meses. Aún no lo he contado. Es febrero, decido esperar al verano, cuando regrese a casa y pueda tener más control sobre la situación. Cada cierto tiempo acudo a la consulta. Más biopsias. Más bisturí eléctrico. Más cicatrices, en la piel y en el alma. Pero ninguna solución definitiva. Al parecer no pueden eliminarlo del todo por riesgo de destrozar el conducto parotídeo, y sería peor el remedio que la enfermedad.

- ¿Hay alguna razón para que esto me haya salido? - le pregunto al especialista.

- Que va, no tienes ningún factor de riesgo. - Esta vez su mirada es compasiva.

Con el tiempo, paciente y médicos vamos cogiendo confianza. En el hospital ya me paseo como si fuera mi segunda casa y me conocen desde los celadores hasta el director. Ya ha pasado año y medio y siguen sin descubrir mi curación.

- ¿Algo nuevo para mí?- pregunto como si estuviera en una tienda de ropa.

- No. Lo mejor que se me ocurre es llevarte a dar un paseo por Gran Vía.

- ¡No me joda! - respondo.

- Hay que desear que no se obstruya el conducto. A ver si hay suerte.

- No puedo depender de la suerte para vivir. Me he acostumbrado a esta situación, pero estoy tremendamente asustada. Nadie sabe lo que me va a pasar. De un día para otro mi vida puede dar un giro de 180º. Necesito alguna seguridad. La ciencia avanza. ¡En los periódicos leemos que se trasplantan caras! ¡Cosen un brazo a la barriga para que no pierda riego sanguíneo y posteriormente volverlo a ubicar en su sitio! ¿Y usted me dice que yo no tengo solución? No me lo quiero creer.- Es la primera vez que lloro en su consulta. Más que de tristeza son lágrimas de incomprensión, desconcierto, dudas.....y miedo.

- La solución definitiva es la operación. Necesitarías anestesia general y se realizaría mediante técnicas de microcirugía. Es complicada, ya que la zona es muy delicada y .................. (más datos detallados sobre la operación). Yo, a día de hoy, no lo haría.

- ¿Qué riesgos hay?- le pregunto.

- Los comunes a la anestesia general y.....esto.....ehhh.....parálisis facial, afectando incluso a la función de la glándula lagrimal.

- ¿Probabilidades de éxito? - insisto.

- No se saben . Nunca se ha hecho esa operación.

- Hmmm.... O sea que cuando no quede más remedio, ¿no?- en ese momento me resulta inevitable imaginarme con la cara desfigurada.- Esperaré, entonces.


Esperaré.

Ya han pasado casi 5 años desde aquella primera consulta. Tenía tan sólo 19 años. En todo este tiempo he vuelto al hospital en muy contadas ocasiones. Tan sólo buscando nuevas opiniones. No puedo hacerme a la idea, ya que no existe una idea clara en la que pueda confiar. ¿Perder la esperanza? No me han dado ninguna, así que no la puedo perder.

Mientras tanto, soy consciente de la situación pero disfruto intensamente cada uno de mis días. Soy feliz. Cuento con las personas a las que quiero, y eso ya es bastante. Y espero, pero sin detenerme. Realmente todos deseamos algo en la vida, no?

lunes, 29 de marzo de 2010

Más humano que divino

Me han regalado un bonsái.

Para los taoístas, es símbolo de eternidad; un puente entre lo divino y lo humano.
Pero los bonsáis también lloran...

domingo, 14 de marzo de 2010

Un desván con recuerdos

Habían pasado 2 años, 2 meses y 15 días desde que no volvía a la casa de mis abuelos en Almendralejo. Hace 2 años, 2 meses y 15 días, una mañana de Navidad, mi perrita Kimba moría tras compartir 14 años de vida conmigo. Desde entonces no había sido capaz de volver al lugar de los hechos. Los expertos dicen que la etapa de duelo suele durar un año. A mí me parece muy frío poner una duración a los sentimientos. Yo no he conseguido superarlo; a duras penas lo sobrellevo.

Sabía que algún día tendría que armarme de valor y regresar, pero nunca encontraba la ocasión. Este fin de semana lo he logrado, aunque me ha sido imposible posar la vista en determinados rincones de la casa. Necesitaba una buena razón para hacerlo y muy buena compañía. Lo segundo me lo pusieron fácil las personas a las que más quiero; ¿y lo primero? Lo primero vino de mano de El Desván del Duende, dando un concierto con motivo de la Feria Gastronómica y al que no podía faltar.

Tal y como nos tienen acostumbrados, pusieron todas sus ganas, su arte y su energía sobre el escenario, calentando con sus letras los cuerpos de un público muerto de frío pero con muchas ganas de disfrutar de un espectáculo siempre brillante.

Espero que no tarden en volver a dejarse ver (y oír) por tierras extremeñas. ¡Enhorabuena, amigos!

miércoles, 10 de marzo de 2010

Kurka's Art


Kurka es una artista. Kurka es pintora, escultora, restauradora, escritora, fotógrafa, profesora, opositora. Y, lo mejor de todo, tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Si ya es guapa por fuera, mucho más lo es por dentro. Kurka siempre tiene una sonrisa en la cara, siempre ríe y sonríe y casi nunca frunce el ceño (sólo yo, a veces, consigo sacarla de quicio). Con su simpatía consigue domar, cada día, a sus fieros alumnos y sigue teniendo energía para batallar durante todo el día y mimar a los suyos. Kurka no sabe negarse a hacer un favor. Kurka es... mi hermana.

Comencé a escribir el post con idea de hablar de su faceta artística, pero el orgullo fraternal me impide limitarme al plano profesional. Yo siempre le digo que, al ser la mayor, se llevó los mejores genes y yo me tuve que apañar con los que quedaban. Pero, ¿qué mejor que presumir de hermana? Sin lugar a dudas, los cromosomas artísticos, paternos y maternos, se combinaron de forma excelente para dar origen a una "davinciana". Desde pequeñita ya apuntaba maneras y era raro el día que no se presentaba en casa con algún diploma, regalo o premio literario, pictórico o gráfico de un concurso al que, sin decir nada, se había apuntado. He de confesar que alguna que otra vez me aproveché de su destreza con el lápiz para destacar en los trabajos de clase (sí, admito que aún sigo dibujando muñecos con caras cuadradas).


Pero como pasa con las personas que tienen talento, nunca queda totalmente satisfecha con sus obras y, si por ella fuera, jamás daría por acabado un cuadro. Yo tampoco quedo conforme con esta entrada; no encuentro todas las palabras que mi hermana se merece.

Aquí os dejo una mínima muestra de algunos de sus trabajos. ¡Te quiero, Kurka!


















domingo, 7 de marzo de 2010

Servicio especial de lavandería

Ayer, en un periódico regional, me topé con una de esas noticias que, leídas fuera de contexto, pueden dar lugar a pensar en cualquier otra situación excepto de la que realmente se trata.
La noticia (real) habla de un nuevo negocio de lavandería abierto en la ciudad, recogiendo además el testimonio de la dueña. Hasta aquí, todo normal, si no fuera porque se enlazan frases y más frases que, sin haber leído el titular y puesto que no es raro encontrarse con negocios tipo "peluquerías con final feliz", pueden hacer pensar al lector que en este nuevo establecimiento no sólo te lavan la ropa. Supongo que el periodista no la redactó con esta finalidad pero, a decir verdad, le agradezco que le saliera de esta guisa porque, al menos a mí, me hizo pasar un rato gracioso.

Aquí os dejo la noticia. Omito mis propios comentarios para no interferir en la imaginación de cada uno. Juzguen ustedes mismos:

"Me picaba la curiosidad por ese oficio, no sé, y me empecé a entusiasmar. Podría tener otra profesión, pero me gusta ésta, me encanta", comenta la dueña. (...). Su marido la apoya en el reparto porque, al parecer, eso de la división sexual del trabajo, que nadie se rasgue por ello vestidura alguna, sigue manteniéndose en este ancestral oficio. "Él se ha adaptado perfectamente a este trabajo, pero yo aún no he visto en toda la ciudad de Badajoz a un hombre. Yo no conozco a ninguno. Eso no lo han visto mis ojos, eso no existe, todavía" (...).
Este establecimiento es un lugar idóneo para un muestreo social, un trabajo de campo sociológico (...). "Nosotros notamos que hay mucha gente sola. (...). Nos lo llevan y somos nosotros quienes lo ponemos a punto. La crisis ha conllevado todo eso". "Hoy en día, aquí viene todo el mundo. Hasta los jóvenes, porque, de eso, las madres de hoy en día ya no responden". (...).
¿Existen, realmente, las manchas imposibles? Pues sí, existen. "Las manchas antiguas suelen ser muy difíciles de quitar o la que cae muy caliente en un tejido". Y profundizando en el tema, aprovechando la ocasión, que la pintan sin pelo: "Las manchas amarillas tampoco salen nunca". (...).

viernes, 5 de marzo de 2010

Multiplicar con rayas

Ayer aprendí a multiplicar. No se asusten. Ayer aprendí a multiplicar.......con rayas! Quizá muchos ya conociérais el método, pero yo lo he descubierto hace menos de 24 horas y me ha resultado tan curioso que me he pasado un buen rato haciendo los deberes, jeje.
También está la versión de los círculos concéntricos, pero ésta mola más.

Os dejo el vídeo explicativo (con musiquita de fondo habría mejorado). Saquen sus cuadernillos Rubio...


video

miércoles, 3 de marzo de 2010

Abstinencia emocional

"Ante un estímulo externo -una mujer muy guapa e inteligente, o un hombre muy esbelto e inteligente-, la parte primordial del cerebro activa una sensación de bienestar. Para que esta sensación se transforme en un sentimiento de amor o una emoción de felicidad hace falta que el pensamiento se ponga a hurgar en la memoria, en busca de datos o recuerdos similares.

Es una búsqueda frenética e instantánea en el pasado. Tan es así que no existiría el mundo sin memoria. Todo es pasado. Si la mente no encuentra en la memoria nada que pueda compararse al estímulo externo en belleza, sentimientos o capacidad de amar, entonces nace el amor que fusiona a la pareja.

Por una parte, se está sugiriendo que la experiencia amorosa más reciente debe superar siempre el umbral de profundidad y complejidad alcanzado por las anteriores. Como ocurre con las drogas, cada vez se requieren dosis mayores para colmar el síndrome de abstinencia".


Eduardo Punset, fragmento de El viaje al amor