sábado, 19 de junio de 2010

El otro camino

Por miedo a la respuesta preferiste la seguridad de lo ignoto a la incertidumbre de la negativa. Hiriente inseguridad; traicionera duda. Un todo o nada a la oscura certeza.
Ante tus ojos se abrieron dos caminos; sin embargo, optaste por el tercero. ¿Tan insignificantes eran los otros? ¿O, por el contrario, suponían un peso imposible de cargar?

Fíjate ahora. Al final, el atajo que se presentó ante ti como puerta de salida te está llevando por los más sinuosos senderos. ¿Mereció la pena verse vencido por el temor a una palabra?
Debería hacerlo, por tu bienestar. No hay marcha atrás. De la noche a la mañana, o ni tan siquiera eso, quizá en el espacio de tiempo comprendido entre el encuentro de dos miradas condenadas a fusionarse, decidiste retar al destino por caminos insospechados. Sorprendentes incluso para ti. ¿Qué hubiera pasado si...? Cientos de preguntas que jamás tendrán respuesta pues quizá nunca existieron. Ni lo harán.

Desde el otro lado del sendero custodiaré tus pasos. No me verás, pero caminarás con la seguridad de que guardo en el corazón un botiquín de primeros auxilios. Si tropiezas, colocaré una tirita en tu rodilla; desinfectaré tus heridas con mis lágrimas y te susurraré en la soledad de las noches.

Ahora es tiempo de cerrar una etapa. De comenzar otra. Es tiempo de recordar.

miércoles, 9 de junio de 2010

Funcionary

Pongámosle un toque de humor a esos avatares burocráticos en los que tan frecuentemente nos vemos inmersos. Situaciones por todos conocidas y vividas, capaces de sacar de quicio al alma más sosegada. Quizás, deberían enseñarnos este juego desde que somos niños para hacernos a la idea de lo que nos tocará vivir más adelante y que, además,........no tiene remedio!

Prepárense los opositores para el nuevo lanzamiento de ese otro juego que nos muestra el vídeo. Creo que ya hay lista de espera para hacerse con uno. Mucho ánimo para aquellos aventureros que andan metidos en ese agujero negro: las oposiciones.


viernes, 14 de mayo de 2010

Olvido recuerdos; recuerdo olvidos...

El silencio habla a voces, pero estamos tan pendientes de decir la última palabra que pasamos por alto su significado.

Nocturna soledad capaz de hacer zozobrar las almas más calmadas y apaciguar las agitadas.
Tu silencio hueco nos iguala.

Música en el corazón; inspiración en los oídos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Última decisión

Esta mañana salí a pasear con Eko. Aún era muy temprano, las calles estaban solitarias y el cielo plomizo. El día anterior estuvo lloviendo sin parar y el domingo parecía seguir el mismo camino. La brisa mesaba mis cabellos y despejaba mis ideas. Silencio hueco sólo roto por las rítmicas pisadas de mi perro. Tras veinte minutos de sereno paseo atisbo a lo lejos un coche de bomberos y varios de policía; un pequeño número de viejetes madrugadores con sus boinas para protegerles del frío les acompañaban. Apagué mi mp4 y seguí la ruta que acostumbro a hacer con Eko y que me llevaría al lugar de los hechos.
La escena parecía la imagen proyectada de una película. Murmullos, movimientos de preocupación y dudas, pero silencio, reinaban el ambiente. Sólo hasta que estuve a escasos metros pude sentir la desgracia; en mis oídos y en mis pupilas. Guantes de látex abandonados en el suelo y un policía tapando un cuerpo sin vida con una sábana. Tuve que sujetar a Eko, su intuición detectó que aquella situación no era ni mucho menos habitual.
No vi su cara, pero sus pies me dieron a entender que se trataba de una mujer. Adolescente o adulta lo desconozco, pero ¿qué más da? Sobre aquella plataforma de aluminio yacía un persona cuya vida había llegado a su fin, y ¡de qué forma! Al parecer se había ahorcado; todos los indicios apuntaban a un suicidio. Precisamente anoche, también con Eko, estuve paseando en ese mismo lugar. ¿Entre las personas que allí se encontraban, aparentemente felices y sin grandes preocupaciones, se encontraría la chica que ahora descansaba eternamente sobre el mojado suelo?
Hoy, no consigo quitarme de la cabeza a la familia de esta chica. Si cualquier muerte, natural o no, ya es una tragedia, siempre he pensado que un suicidio, sea cual sea la forma de llevarlo a cabo, es una puñalada para la familia. Sentimientos de culpabilidad e incomprensión. ¿Se podría haber evitado? ¿No se hizo lo suficiente? ¿En que se falló? Supongo que serán preguntas habituales entre los familiares. O incluso puede que resultara una sorpresa y un hecho que jamás pensaron ni intuyeron que pudiera ocurrir. Pero ocurrió.
En muchas ocasiones he escuchado decir que el suicidio es cosa de cobardes, sin embargo jamás he compartido esta afirmación. Sí, la persona que opta por esa decisión cree que no hay otra salida para sus problemas, y puede que no esté en lo cierto, pero acabar con la propia vida debe suponer una buena dosis de coraje y sangre fría. Dejar atrás a tantas personas que te quieren, abandonar ilusiones y sueños, jugarlo todo a una sola carta. Puede incluso que gran parte de nosotros, en momentos tan complicados que se nos escapan de las manos, hayamos llegado a contemplar esa opción como única salida, pero de ahí a cumplir esos pensamientos puede existir un abismo.
En el post de ayer hablaba de los trasplantes de alma y de la cirujía espiritual. Quizá, si se pudieran realizar, habría desgracias evitables. Es sin duda el cerebro y nuestros pensamientos un terreno desconocido y seguramente jamás se llegue a conocer, pero es el precio que hay que pagar para no convertirnos en idénticos y mecánicos robots.

sábado, 8 de mayo de 2010

Sin rostro

Esta tarde, al coger un libro de la estantería, ha salido planeando de entre sus páginas un recorte de periódico. Al recogerlo del suelo, he visto que se trataba de un artículo que recorté hace ya unos meses y que decidí guardar tras conmocionarme con su lectura. Recuerdo que se encontraba en la esquina inferior de una página par, pero algo en él me llamó. El motivo por el que decidí proteger el grisáceo artículo entre las páginas de "Los buscadores de conchas" lo desconozco, pero si esta melancólica tarde de sábado el destino ha querido que recuerde su lectura, no puedo más que compartirla con vosotros.

"Este es un artículo incómodo, escrito a vuelapluma sobre el respaldo de una silla de hospital. Un artículo que nace por dos circunstancias hospitalarias. Por un lado, el doctor Pedro Cavada acaba de anunciar el primer trasplante de cara realizado en España; por otro, no hace ni diez minutos que he dejado a mi mujer a las puertas de un quirófano. Ya sé que está en buenas manos, que la operación carece de importancia, que ella iba sonriendo y dándome ánimos, como si el enfermo fuera yo. Pero es precisamente esa sonrisa y esa fortaleza la que me ha dejado desarbolado; porque ella es un roble, pero a mí me temblaba hasta el aliento. Habría dado cualquier cosa por tener a mano al equipo del doctor Cavada para que me pusiera una cara que no transparentase el miedo que le tengo al breve espacio en que ella no está. No ignoro que alguna vez en la vida todos hemos soñado con cambiar de cara. Curiosamente, cuanto más jóvenes menos satisfechos estamos con ella. Al menos a mí me ocurrió, acaso porque nunca fui lo que se dice un tipo guapo. Pero, mira por dónde, un día me sirvió para ligar mi vida a una mujer como no se puede pedir más, y hasta logré que se casara conmigo, por la cara. Ahora la he visto perderse tras una puerta de hospital y es como si al mundo se le parara el pulso. Me he quedado como un pasmarote frente a la puerta, pensando en que un día no muy lejano cambiaremos de cara como quien cambia de camisa, que los cirujanos no saldrán en los papeles sino cuando consigan trasplantes de alma y cirujía espiritual, y que todo eso importará un carajo mientras nos siga azuzando el miedo a perder la única cara que en verdad le da sentido a nuestras vidas. Hasta que no se abra esa puerta y me devuelvan la cara que yo me sé, yo sólo soy un hombre sin rostro".
Florián Recio

miércoles, 5 de mayo de 2010

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A riesgo de perder la luz del sol sacrifiqué mis noches para contemplar sus estrellas.

Confié en tu brújula, y tan sólo resultó ser un imán sin norte.

Estalactitas recorren sus mejillas. Pobre niña que soñaba con surcar mares cual sirena, para acabar chapoteando en una herrumbrosa bañera junto a un descolorido pato de goma.

viernes, 30 de abril de 2010

¿Jugamos?

Normalmente uno vive, o sobrevive, cada día sin pensar a cada instante que llegará el momento en que esa rutina de la que muchas veces nos quejamos se acabará; y nadie se libra. Y no lo hacemos porque si no el miedo y la angustia se apoderaría de nosotros y nuestra vida sería una muerte constante. Pero cuando ese fatídico final se apodera de tus pensamientos....¿existe alguien que consiga responder a sus dudas? Y, lo que es peor ¿consiga convencerse con sus teorías?

¿Qué acontece después de la muerte? ¿Lo mismo que antes de la vida? ¿Nada? ¿Vivimos ansiosos por cada suceso no planeado, buscando constantemente el permanente control, sufrimos, amamos hasta sentir dolor, reímos como niños, luchamos por crecer profesionalmente y conseguir hacer realidad aquellos sueños que nos cogieron por sorpresa, intentamos encontrar el sentido de la vida en las olas del mar, apostamos todo por ese sentimiento que jamás vimos pero en el que siempre creímos.....para que todo se acabe como si nada hubiera servido? Silencio.

Quizá la vida no sea más que unos juegos reunidos, saltando de uno a otro según la ocasión. Habrá quien juegue a todos, y repita partida. El ganador de la Oca no será el mejor jugador, sino aquél que fue más afortunado al tirar los dados y encontró los mejores atajos. Frente al tablero del Ajedrez intentaremos ponernos ante la pieza más poderosa, teniendo que cruzarnos en el camino con otras muchas, algunas de ellas sin apenas valores. Para ello, unos utilizarán la evasión, otros la lucha. Aquél que consiga más quesitos en el Trivial no siempre coincidirá con la persona más preparada e inteligente. Compraremos y venderemos calles, casas y estaciones en nuestra partida al Monopoly, pagando los alquileres o pernoctando en la prisión hasta la siguiente ronda; alcanzaremos grandes fortunas o nos corromperemos en la miseria. Jugando al Parchís, llegará antes a la meta el que por el camino se haya comido a sus compañeros.

Así, lo importante no es siempre llegar antes al final del camino, sino disfrutar de la experiencia. Ganadores y perdedores, ricos y pobres, tramposos y honrados, cuando acabe la gran partida.....iremos todos a la caja.

sábado, 24 de abril de 2010

La ansiedad mordió sus ilusiones.

Bajo el pozo de sus pupilas se vislumbraba el abismo de sus palabras.

Tenía exprimido el corazón, asfixiado de salvarle.

Luchaba por hacer bombear aquella oxidada sangre que, a duras penas, recorría aquel harapiento y miserable cuerpo.

Biliosa alma hecha jirones.

Azarosos coqueteos del destino.

Conserva los calurosos besos que arroparon sus caricias.

jueves, 22 de abril de 2010

Por partida doble

Fue la segunda persona que conocí el 28 de septiembre de 2003. Tal día aterricé en Madrid con la ilusión e inquietud de iniciar mis estudios. Con el coche cargado con todo mi equipaje (una mujer nunca lleva suficiente), mis padres me acompañaron a la residencia en la que me quedaría un tiempecito. Y allí fue donde la conocí. Nada más soltar las maletas en la que sería mi habitación apareció con su amplia sonrisa:



- ¡Hola!, soy Amèlia. Mi cuarto es el de ahí enfrente.



Amèlia Mora Sanromà. Y así comenzó nuestra amistad. Mis padres regresaron a Badajoz con lágrimas en los ojos pero con la tranquilidad de haberme despedido junto a la chica que, intuían, compartiría grandes momentos.

Después conocimos a las otras dos amigas con las que formaríamos un envidiable cuarteto. Esa noche alargamos las horas hasta casi el amanecer. Hablamos de casi todo; con ella hasta el tema más incoherente resultaba interesante. Y es que, desde el primer instante notamos que compartíamos la complicidad que caracteriza una buena amistad. A la mañana siguiente, ella iniciaría sus estudios de Cine y Televisión y yo de Nutrición, y a partir de entonces exprimiríamos cada día para sacarle el jugo a todas las situaciones que se nos pusieran por delante. No faltaron las risas, las lágrimas, nuestras temidas trastadas por la residencia (¿recuerdas?)...

Por desgracia, no hemos vuelto a vernos desde 2005 pero no por ello nos hemos olvidado la una de la otra. El otro día me hizo llegar una magnífica noticia: ¡LA PUBLICACIÓN DE DOS LIBROS INFANTILES! No podía extrañarme semejante suceso, ¡se trataba de la incombustible Amèlia! Y, orgullosa por la hazaña de mi amiga, no podía más que dejar caer sus ejemplares por mi blog:

*El castell negre del Senyor Bogrós
*Y Rapunzel se cortó la melena

Ideales tanto para enganchar a los niños a la lectura como para adultos con el auténtico espíritu infantil del misterio y la aventura.

Mañana día 23 estará, además, en las Ramblas (frente al Teatro Poliorama), de 18:00 a 19:00 horas firmando ejemplares de "Y Rapunzel se cortó la melena".

Desde aquí le deseo muchísimo éxito y....le animo a que el próximo lo escribamos a medias :)

jueves, 15 de abril de 2010

Me Acuerdo...

*Me acuerdo de las meriendas de pan con chocolate.

*Me acuerdo de las tardes que pasaba ahogando moscas para luego enterrarlas con ceniza y ver cómo revivían.

*Me acuerdo de las sonoras e interminables risas de verano.

*Me acuerdo de cuando escuchaba al afilador y a los 3 días llovía.

*Me acuerdo de cuando contaba los segundos que tardaba en retumbar un relámpago para comprobar si la tormenta se alejaba o, por el contrario, estaba más cerca.

*Me acuerdo de mi primer viaje en tren. Era un día lluvioso y le otorgó a la experiencia un aire más entrañable.

*Me acuerdo de la alegría que me produjo ser la primera de la clase a la que la profesora le dejó escribir con bolígrafo. Era todo un honor.

*Me acuerdo de los viajes en el Renault 5 color blanco. A pesar de su tamaño, mis padres, mi hermana y yo, con las maletas, sombrilla y nevera nos plantábamos donde hiciera falta. Jamás nos falló.

*Me acuerdo de las pesetas calcadas en un papel con las que aprendí a dar el cambio cuando jugaba a las tiendas.

*Me acuerdo de cuando, con 5 añitos, me ingresaron en el hospital y veía, agarrada a la barandilla del pasillo y con lágrimas en los ojos, cómo echaban a mi madre (y al resto de madres) de la planta cada mañana. Pero también me acuerdo de cuando se escondía en el baño para colarse luego en mi habitación.

*Me acuerdo de la escena en la cocina de la película Amelie. Cómo una mirada puede expresar tanto.

*Me acuerdo de las palabras que nunca dije.....a tiempo.

*Me acuerdo del primer día que mi padre me enseñó a nadar.

*Me acuerdo de aquel quinqué azul que pendía de una alcayata en la terraza.

*Me acuerdo de tu primer beso.

*Me acuerdo de los grandes amigos. Aquéllos que siempre pondrán la mano en el fuego por defenderte. Aquéllos con los que sólo basta una mirada para entendernos. Aquéllos en los que la distancia jamás será un obstáculo.

*Me acuerdo de las cajas de cartón repletas de gusanos de seda. El día que se escaparon y encontré las paredes del cuarto de baño cubiertas por un manto de gusanos en escalada, dejé de criarlos. Y fue uno de los momentos responsable de mi fobia a estos invertebrados.

*Me acuerdo de cuando mi hermana y yo jugábamos a ser locutoras de radio y grabábamos nuestros propios programas en cintas de cassette.

*Me acuerdo de los pollitos de colores que regalaban con una docena de huevos. Sólo uno consiguió vivir más de tres días. Lo llamamos Marco y se convirtió en un hermoso gallo que respondía al ser llamado. Murió de viejo.

*Me acuerdo de la primera mañana que amanecí a tu lado.

*Me acuerdo de mi abuelo subido al tractor.

*Me acuerdo del último examen de la carrera.

*Me acuerdo de las siempre reconfortantes palabras y caricias de la familia.

*Me acuerdo de aquella ola que me atrapó en un traicionero remolino, y de la mano salvadora de mi siempre atento padre sacándome de aquella tragedia.

*Me acuerdo de los personajes en los que me disfrazaba mi hermana cuando jugábamos en la terraza. Fui Eva, monja, china, animadora, científica....

*Me acuerdo de las mañanas de domingo dando gusanitos a los patos de Castelar.

*Me acuerdo de la primera vez que me susurraste aquello que tanto deseaba escuchar.

*Me acuerdo de mi primera obra de teatro de cine mudo (hacía de montaña). Después vendría hacer de la Virgen María.

*Me acuerdo de cuando me rompí el cóccix.

*Me acuerdo de cuando jugaba a ser mayor con los tacones de mi madre.

*Me acuerdo de cuando miraba embelesada cómo se maquillaba mi mamá. Siempre le pedía que me pintara los labios.

*Me acuerdo de cuando jugaba a las cocinitas. Mi padre se metía tanto en el papel que probaba todo lo que yo le preparaba (un estómago a prueba de bomba)

*Me acuerdo de los días de domingo en el campo.

*Me acuerdo de mi primera cámara de fotos.

*Me acuerdo del sonido de las lágrimas de mis padres rogándome que me recuperara.

*Me acuerdo del día en que adoptamos a Eko. Estaba empapado de barro y parecía tan débil...

*Me acuerdo de los conos hechos con papel de estraza que el quiosquero del Parque de la Piedad (Almendralejo) rellenaba de chochitos (altramuces para algunos).

*Me acuerdo de los días de pesca. Tenía una caña azul de la que tiraba cuando mis menudas manos la notaban vibrar al hundirse el anzuelo. Después devolvía el pez al río. Ahora, mi sensibilidad hacia los animales ya no me permite pescar.

*Me acuerdo de los cuadernillos de Santillana que le pedía a mis padres que me compraran cada verano.

*Me acuerdo de los días que quedaron truncados cuando la tragedia llamó a tu puerta. Nuestra puerta.

*Me acuerdo del día que Kimba apareció en nuestras vidas. Mi madre se fijó en ella porque le mordió el dedo. Era tan pequeña que llegó a casa metida en una cajita para hámsters. Me acuerdo de tantos momentos con ella... Me acuerdo de aquél último día.

*Me acuerdo....

martes, 13 de abril de 2010

Palabrafernalia

Abro el buzón. Un paquetito verde acolchado me salta a las manos. No puede ser otra cosa. ¡El libro ha llegado! Subo a casa y, con manos delicadas, deslizo índice y corazón bajo la solapa. Introduzco los dedos a modo de pinza y reposo el ejemplar sobre la mesa: PALABRAFERNALIA. Miguel Vivas Ruiz. Hojeo sus páginas para recibir su olor. Me encanta el aroma de los libros nuevos. Me siento en el sillón más cómodo de la casa y me dispongo a disfrutar con su lectura....

Todo empezó a través de Internet. Una mañana, como cualquier otra, buscando por la red pasé de una página a otra y de enlace a enlace, unas ventanas que se abren y otras que se cierran, y, fruto del azar/casualidad/destino/(o lo que el lector quiera añadir) me colé en el blog de Miguel y allí decidí quedarme. Es curiosa la magia que envuelve al mundo de los blogs. Corrijo. De algunos blogs. Unos gustan, otros no, otros tienen días buenos y días malos.... y luego están los blogs con magia, los que no puedes dejar de visitar y estar pendiente de cada actualización, aquellos con los que te sientes identificado con sus textos y su autor. Y éste es el caso de Palabrafernalia. Leas la entrada que leas, te gustará....y emocionará.
Un día, Miguel nos sorprendió con una entrada en la que anunciaba la publicación de su primer libro (y digo primero porque estoy convencida de que vendrán más, esa mente inquieta es una inagotable fuente de versos) y, por supuesto, yo tenía que hacerme con un ejemplar! No andaba equivocada. Si la fuerza de sus textos son capaces de traspasar la frialdad de la rectangular pantalla de ordenador, qué no serían capaces de contagiar sus letras con un formato en papel!

Por mucho empeño que ponga en describir la belleza e intensidad de su literatura siempre me quedaría corta. Durante su lectura, sus textos te envuelven, te zarandean y te arañan el corazón; capaz de convencerte de que los sueños se cumplen pero sin olvidar la a veces dureza de la realidad. Y es que este conileño no sólo se trajo la música y el ritmo del sur sino que grabó en sus pupilas el hechizo de sus paisajes y el oleaje en su corazón para deleitarnos con su don.

Palabrafernalia ya tiene un sitio privilegiado en mi estantería; siempre a mano porque no basta una sola lectura, en cada una de ellas encontrarás detalles y emociones nuevas. Para conseguir un ejemplar, sólo hay que acceder a su blog (y seguro que ya no te mueves de allí) y hacer tu pedido. Puedo asegurar que merece la pena.

Enhorabuena, Miguel!

lunes, 12 de abril de 2010

Todo lo que podríamos haber sido Tú y Yo si no fuéramos Tú y Yo

Éste es el título de la última novela de Albert Espinosa. La historia de cómo ha llegado el libro a mis manos me ha resultado enternecedora.

Este sábado, alguien a quien profeso un amor incondicional (¡qué aire enigmático otorga el anonimato), estaba viendo la entrevista que le hacía Buenafuente a Espinosa para la promoción del libro y algo en ella le entusiasmó; quizá por la intensa historia personal, por su poder de superación, por la ternura de sus palabras... Tanto es así que de un salto se plantó en la habitación, cogió un vaquero y la primera camiseta que se despeñaba desde la última balda del armario, bajó las escaleras de 3 en 3 y corrió hasta llegar a la librería, respirando tranquilo una vez que sostuvo entre sus dedos el ejemplar arropado con su papel de regalo.

Al enterarme de la historia preliminar de la adquisición del libro, me apresuré a ver la entrevista, que no tarda en sobrecogerte sin por ello dejar de dibujar una sonrisa en tu cara, ya que demuestra la importancia del sentido del humor. Y como estaba ansiosa por empezar a leerlo, esta soleada tarde de domingo nos hemos ido a leer a 27 km de distancia. Sí, normalmente la gente lee en el sofá de su casa, en un viaje de autobús, en la biblioteca.... pero hoy nos apetecía hacerlo en una de las múltiples placitas de Olivenza.
La novela está teniendo buen comienzo. Algo diferente. Ficción. Realidad. Sentimientos. Intriga.

Os dejo los enlaces de la entrevista (prometo que llevo dos días intentando dejar los vídeos o crear hipervínculos pero no hay manera, así que no me queda más remedio que poner esta cutrada. No soy una ingeniera informática pero tampoco demasiado mongui, así que si no se puede...no se puede, jeje) por si alguien más siente un terrible impulso de lanzarse a conseguir un ejemplar. Y si no, también pasaréis un buen rato con las ocurrencias de Buenafuente y Espinosa.

1ª parte: http://www.youtube.com/watch?v=Towu0L2Un1Y
2ª parte: http://www.youtube.com/watch?v=UASQDqttw6o

martes, 6 de abril de 2010

Viaje al pasado

Hace unos meses, en un blog amigo (http://josemanueldiez.blogspot.com/) leí una entrada en la que escribía sobre la agradable y reconfortante lectura de "Viaje al pasado", de Stefan Zweig. Dado que en temas de literatura, como en tantos otros, hay lecturas y autores para todos los gustos, no siempre las recomendaciones de los demás se adaptan a las preferencias particulares. Sin embargo, algo me empujó irrefrenablemente y, cogiendo papel y boli, apunté el título de dicho ejemplar en mi larga lista de libros por leer.
El otro día me hice con él (saltándome los innumerables títulos que le precedían). Hasta llegar a casa, aproveché los semáforos en rojo para comerme los primeros párrafos. Una vez comienzas la lectura ya no puedes cerrar las tapas hasta llegar al final del relato. Parece increíble cómo la extensa e intensa historia de los protagonistas puede desarrollarse en tan sólo 91 páginas de incesantes sentimientos encontrados, ansiados e imposibles.
Ejemplo de tan atractiva novela es el párrafo que escribo a continuación, uno de los muy admirables con los que te puedes topar entre sus apasionadas páginas:

"El amor sólo se confirma de verdad como tal cuando deja de revolverse dolorosamente en el interior de uno, oscuro como un embrión, y es nombrado con los labios y el aliento, cuando se atreve a confesar su existencia. Aunque el sentimiento se obstine en perseverar como crisálida, siempre llega el momento en que el vago capullo eclosiona de repente y se precipita con el doble de violencia desde la altura hasta lo más hondo del corazón sobresaltado".



Gracias, Jose, por la recomendación. Y gracias también a todos aquellos que de una forma u otra dejan caer libros en el camino para que los lectores descubramos tesoros.....

miércoles, 31 de marzo de 2010

Un caso especial


Ya han pasado algunos años desde aquel día en el que creí que todo se acababa, que el mundo se me caía encima. He aprendido a vivir con la tensión y el riesgo de un equilibrista, disfrutando de la brisa mientras mis pies, paso a paso avanzan por un cable de final desconocido pero siendo consciente de que un mínimo fallo, mílimetros tan sólo, bastan para caer al vacío. Llega un momento en el que te olvidas del fino alambre y corres, saltas, bailas.... piensas que a tus pies hay un manto acolchado que te protegerá si te preicipitas; "a mí no me puede pasar". Sin embargo, el viento fresco de las alturas se encargará de recordarte la situación en la que te encuentras.

Ya han pasado algunos años desde aquella primera consulta. Dermatólogos, internistas, maxilofaciales. Muchas ciudades. Muchos hospitales. Miedo. Desesperación. Interrogantes. Dolor. Y espera. Excesivas esperas.


- No sabemos qué es, señorita - comenta el médico. - Haremos una biopsia. Pero tranquila, ya veremos qué nos dicen los resultados.

El corazón se me acelera. ¿Biopsia? ¿Que esté tranquila? ¿Que ya verán los resultados?

-¿Y para cuándo estarán los resultados?- respondo.

-Para dentro de una semana.

¿Quéééé? Los ojos se me abren como platos. Siempre me han dicho que hablo con ellos, que aunque fuera muda se me entendería. Una semana es mucho tiempo. Siete días de agonizante espera. Siete noches. La oscuridad abre la puerta al pánico, con luz todo se ve más claro. Incluso los pensamientos. No quiero contárselo a nadie. No al menos hasta saber los resultados. No puedo destrozar los días y las noches de mi familia. Esperaré.

- Anatomía patológica ya nos ha respondido, joven. Es benigno. Pero....

-¿Pero?

- Pero su ubicación es muy singular. Nunca antes vi algo así. Tenemos que estudiar el caso- responde con un brillo en los ojos que deja ver el entusiasmo y el reto médico que supone una historia diferente en su monótona consulta.

Agarra el teléfono y en una fracción de segundo la consulta se llena de batas blancas. Yo, en la camilla. Un foco de luz blanca me enfoca la cara. Aquello parece más un interrogatorio. ¡Pero si yo no he matado a nadie!, pienso. Uno tras otro se van presentando. Todos son colegas y se ha corrido la voz del caso. Todos parecen entusiasmados con este nuevo reto profesional. Todos menos yo. Pienso en mi familia. No saben nada. Estoy a 400 km de casa y por ahora espero que sigan sin saberlo. Aún no me han dado datos convincentes. ¡Aún no sé qué me pasa! Bajo el murmullo de los asombrados colegas yo sigo absorta en mis pensamientos; ahora mismo es lo único que me salva. A esa hora y en ese momento mis padres estarán trabajando, mi perrita estará dormida en su cama, y mi hermana en la facultad a 600 km.

- ¿Podemos fotografiarte? A los médicos de La Paz nos gustaría reunirnos, estudiar tu caso y presentarlo en un congreso.

- Si eso sirve para curarme, de acuerdo- respondo.

Vuelvo 15 días después. Me intriga ver qué han estudiado.

- Mónica, - ya he dejado de ser un número de historia clínica. A los casos raros les ponen nombre- no hemos encontrado otro caso igual al tuyo en toda España. Tampoco tenemos datos certeros de que haya ocurrido en otro país, pero quién sabe si habrá alguna otra persona que se encuentre en tu misma situación en algún lugar del mundo.

- Vaya, hubiera preferido que me tocara la lotería -digo esbozando una sonrisa forzada.

- Bueno, por ahora no podemos hacer nada más. Irás viniendo a revisiones periódicas o si notas que aumenta de tamaño y aparecen nuevos síntomas. Siempre serás bienvenida.

¡Como para no serlo, si los tengo entretenidos con mi tragedia! En la consulta me siento tranquila. Lo peor viene cuando cierro la puerta de casa, me siento en la cama....y sólo puedo llorar. Soy un caso perdido.

Van pasando los meses. Aún no lo he contado. Es febrero, decido esperar al verano, cuando regrese a casa y pueda tener más control sobre la situación. Cada cierto tiempo acudo a la consulta. Más biopsias. Más bisturí eléctrico. Más cicatrices, en la piel y en el alma. Pero ninguna solución definitiva. Al parecer no pueden eliminarlo del todo por riesgo de destrozar el conducto parotídeo, y sería peor el remedio que la enfermedad.

- ¿Hay alguna razón para que esto me haya salido? - le pregunto al especialista.

- Que va, no tienes ningún factor de riesgo. - Esta vez su mirada es compasiva.

Con el tiempo, paciente y médicos vamos cogiendo confianza. En el hospital ya me paseo como si fuera mi segunda casa y me conocen desde los celadores hasta el director. Ya ha pasado año y medio y siguen sin descubrir mi curación.

- ¿Algo nuevo para mí?- pregunto como si estuviera en una tienda de ropa.

- No. Lo mejor que se me ocurre es llevarte a dar un paseo por Gran Vía.

- ¡No me joda! - respondo.

- Hay que desear que no se obstruya el conducto. A ver si hay suerte.

- No puedo depender de la suerte para vivir. Me he acostumbrado a esta situación, pero estoy tremendamente asustada. Nadie sabe lo que me va a pasar. De un día para otro mi vida puede dar un giro de 180º. Necesito alguna seguridad. La ciencia avanza. ¡En los periódicos leemos que se trasplantan caras! ¡Cosen un brazo a la barriga para que no pierda riego sanguíneo y posteriormente volverlo a ubicar en su sitio! ¿Y usted me dice que yo no tengo solución? No me lo quiero creer.- Es la primera vez que lloro en su consulta. Más que de tristeza son lágrimas de incomprensión, desconcierto, dudas.....y miedo.

- La solución definitiva es la operación. Necesitarías anestesia general y se realizaría mediante técnicas de microcirugía. Es complicada, ya que la zona es muy delicada y .................. (más datos detallados sobre la operación). Yo, a día de hoy, no lo haría.

- ¿Qué riesgos hay?- le pregunto.

- Los comunes a la anestesia general y.....esto.....ehhh.....parálisis facial, afectando incluso a la función de la glándula lagrimal.

- ¿Probabilidades de éxito? - insisto.

- No se saben . Nunca se ha hecho esa operación.

- Hmmm.... O sea que cuando no quede más remedio, ¿no?- en ese momento me resulta inevitable imaginarme con la cara desfigurada.- Esperaré, entonces.


Esperaré.

Ya han pasado casi 5 años desde aquella primera consulta. Tenía tan sólo 19 años. En todo este tiempo he vuelto al hospital en muy contadas ocasiones. Tan sólo buscando nuevas opiniones. No puedo hacerme a la idea, ya que no existe una idea clara en la que pueda confiar. ¿Perder la esperanza? No me han dado ninguna, así que no la puedo perder.

Mientras tanto, soy consciente de la situación pero disfruto intensamente cada uno de mis días. Soy feliz. Cuento con las personas a las que quiero, y eso ya es bastante. Y espero, pero sin detenerme. Realmente todos deseamos algo en la vida, no?

lunes, 29 de marzo de 2010

Más humano que divino

Me han regalado un bonsái.

Para los taoístas, es símbolo de eternidad; un puente entre lo divino y lo humano.
Pero los bonsáis también lloran...

domingo, 14 de marzo de 2010

Un desván con recuerdos

Habían pasado 2 años, 2 meses y 15 días desde que no volvía a la casa de mis abuelos en Almendralejo. Hace 2 años, 2 meses y 15 días, una mañana de Navidad, mi perrita Kimba moría tras compartir 14 años de vida conmigo. Desde entonces no había sido capaz de volver al lugar de los hechos. Los expertos dicen que la etapa de duelo suele durar un año. A mí me parece muy frío poner una duración a los sentimientos. Yo no he conseguido superarlo; a duras penas lo sobrellevo.

Sabía que algún día tendría que armarme de valor y regresar, pero nunca encontraba la ocasión. Este fin de semana lo he logrado, aunque me ha sido imposible posar la vista en determinados rincones de la casa. Necesitaba una buena razón para hacerlo y muy buena compañía. Lo segundo me lo pusieron fácil las personas a las que más quiero; ¿y lo primero? Lo primero vino de mano de El Desván del Duende, dando un concierto con motivo de la Feria Gastronómica y al que no podía faltar.

Tal y como nos tienen acostumbrados, pusieron todas sus ganas, su arte y su energía sobre el escenario, calentando con sus letras los cuerpos de un público muerto de frío pero con muchas ganas de disfrutar de un espectáculo siempre brillante.

Espero que no tarden en volver a dejarse ver (y oír) por tierras extremeñas. ¡Enhorabuena, amigos!

miércoles, 10 de marzo de 2010

Kurka's Art


Kurka es una artista. Kurka es pintora, escultora, restauradora, escritora, fotógrafa, profesora, opositora. Y, lo mejor de todo, tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Si ya es guapa por fuera, mucho más lo es por dentro. Kurka siempre tiene una sonrisa en la cara, siempre ríe y sonríe y casi nunca frunce el ceño (sólo yo, a veces, consigo sacarla de quicio). Con su simpatía consigue domar, cada día, a sus fieros alumnos y sigue teniendo energía para batallar durante todo el día y mimar a los suyos. Kurka no sabe negarse a hacer un favor. Kurka es... mi hermana.

Comencé a escribir el post con idea de hablar de su faceta artística, pero el orgullo fraternal me impide limitarme al plano profesional. Yo siempre le digo que, al ser la mayor, se llevó los mejores genes y yo me tuve que apañar con los que quedaban. Pero, ¿qué mejor que presumir de hermana? Sin lugar a dudas, los cromosomas artísticos, paternos y maternos, se combinaron de forma excelente para dar origen a una "davinciana". Desde pequeñita ya apuntaba maneras y era raro el día que no se presentaba en casa con algún diploma, regalo o premio literario, pictórico o gráfico de un concurso al que, sin decir nada, se había apuntado. He de confesar que alguna que otra vez me aproveché de su destreza con el lápiz para destacar en los trabajos de clase (sí, admito que aún sigo dibujando muñecos con caras cuadradas).


Pero como pasa con las personas que tienen talento, nunca queda totalmente satisfecha con sus obras y, si por ella fuera, jamás daría por acabado un cuadro. Yo tampoco quedo conforme con esta entrada; no encuentro todas las palabras que mi hermana se merece.

Aquí os dejo una mínima muestra de algunos de sus trabajos. ¡Te quiero, Kurka!


















domingo, 7 de marzo de 2010

Servicio especial de lavandería

Ayer, en un periódico regional, me topé con una de esas noticias que, leídas fuera de contexto, pueden dar lugar a pensar en cualquier otra situación excepto de la que realmente se trata.
La noticia (real) habla de un nuevo negocio de lavandería abierto en la ciudad, recogiendo además el testimonio de la dueña. Hasta aquí, todo normal, si no fuera porque se enlazan frases y más frases que, sin haber leído el titular y puesto que no es raro encontrarse con negocios tipo "peluquerías con final feliz", pueden hacer pensar al lector que en este nuevo establecimiento no sólo te lavan la ropa. Supongo que el periodista no la redactó con esta finalidad pero, a decir verdad, le agradezco que le saliera de esta guisa porque, al menos a mí, me hizo pasar un rato gracioso.

Aquí os dejo la noticia. Omito mis propios comentarios para no interferir en la imaginación de cada uno. Juzguen ustedes mismos:

"Me picaba la curiosidad por ese oficio, no sé, y me empecé a entusiasmar. Podría tener otra profesión, pero me gusta ésta, me encanta", comenta la dueña. (...). Su marido la apoya en el reparto porque, al parecer, eso de la división sexual del trabajo, que nadie se rasgue por ello vestidura alguna, sigue manteniéndose en este ancestral oficio. "Él se ha adaptado perfectamente a este trabajo, pero yo aún no he visto en toda la ciudad de Badajoz a un hombre. Yo no conozco a ninguno. Eso no lo han visto mis ojos, eso no existe, todavía" (...).
Este establecimiento es un lugar idóneo para un muestreo social, un trabajo de campo sociológico (...). "Nosotros notamos que hay mucha gente sola. (...). Nos lo llevan y somos nosotros quienes lo ponemos a punto. La crisis ha conllevado todo eso". "Hoy en día, aquí viene todo el mundo. Hasta los jóvenes, porque, de eso, las madres de hoy en día ya no responden". (...).
¿Existen, realmente, las manchas imposibles? Pues sí, existen. "Las manchas antiguas suelen ser muy difíciles de quitar o la que cae muy caliente en un tejido". Y profundizando en el tema, aprovechando la ocasión, que la pintan sin pelo: "Las manchas amarillas tampoco salen nunca". (...).

viernes, 5 de marzo de 2010

Multiplicar con rayas

Ayer aprendí a multiplicar. No se asusten. Ayer aprendí a multiplicar.......con rayas! Quizá muchos ya conociérais el método, pero yo lo he descubierto hace menos de 24 horas y me ha resultado tan curioso que me he pasado un buen rato haciendo los deberes, jeje.
También está la versión de los círculos concéntricos, pero ésta mola más.

Os dejo el vídeo explicativo (con musiquita de fondo habría mejorado). Saquen sus cuadernillos Rubio...


miércoles, 3 de marzo de 2010

Abstinencia emocional

"Ante un estímulo externo -una mujer muy guapa e inteligente, o un hombre muy esbelto e inteligente-, la parte primordial del cerebro activa una sensación de bienestar. Para que esta sensación se transforme en un sentimiento de amor o una emoción de felicidad hace falta que el pensamiento se ponga a hurgar en la memoria, en busca de datos o recuerdos similares.

Es una búsqueda frenética e instantánea en el pasado. Tan es así que no existiría el mundo sin memoria. Todo es pasado. Si la mente no encuentra en la memoria nada que pueda compararse al estímulo externo en belleza, sentimientos o capacidad de amar, entonces nace el amor que fusiona a la pareja.

Por una parte, se está sugiriendo que la experiencia amorosa más reciente debe superar siempre el umbral de profundidad y complejidad alcanzado por las anteriores. Como ocurre con las drogas, cada vez se requieren dosis mayores para colmar el síndrome de abstinencia".


Eduardo Punset, fragmento de El viaje al amor